Desde desabastecimientos en supermercados a problemas en la producción: ¿qué está pasando con los camioneros en España?

Desde desabastecimientos en supermercados a problemas en la producción: ¿qué está pasando con los camioneros en España?

Tras nueve días de paro indefinido, los transportistas han rechazado la ayuda ofrecida por el Gobierno para compensar el alza de los precios de los combustibles.

Los transportistas continúan su paro indefinido en España después de nueve días, a pesar de que este lunes el Gobierno les ha ofrecido una ayuda de 500 millones de euros para compensar el alza de los precios de los combustibles, entre otras medidas para paliar su situación.

La Plataforma para la Defensa del Sector del Transporte de Mercancías por Carretera, la organización que convocó este paro indefinido de pymes y autónomos que comenzó el pasado 14 de marzo, ha rechazado el acuerdo alcanzado por el Gobierno y el Comité Nacional del Transporte por Carretera (CNTC), el órgano de diálogo del sector transportista con la administración, en el que la Plataforma no se encuentra representada.

La principal medida será concretada este viernes tras la reunión del Consejo Europeo de los próximos 24 y 25 de marzo, cuando se desgranará el reparto de esos 500 millones de euros para bonificar la compra de carburantes, y se espera que entre en vigor la próxima semana.

Además, también se ha acordado establecer la devolución del ‘gasóleo profesional’ de forma mensual, y no trimestral como hasta ahora, y la publicación de los precios de forma semanal, y no mensual. Asimismo, el Gobierno se ha comprometido a acelerar las medidas consensuadas con la CNTC en diciembre, entre las que se incluye la prohibición de que la carga y descarga se haga por los conductores, una de las medidas exigidas por los transportistas.

El presidente de la Plataforma del Transporte, Manuel Hernández, sostiene que las medidas anunciadas por el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana no son «una solución aceptable para el sector de base». «Esos 500 millones que anuncian se van a repartir entre los cuatro grandes de siempre, como han hecho siempre. A nosotros, en todo caso, nos llegarían las migajas, unos pequeños parches para seguir con esta miseria económica que tenemos y para seguir soportando el abuso laboral al que nos someten», ha dicho en declaraciones a la prensa local. 

Así, desde la Plataforma se asegura que el paro no finalizará hasta que la ministra del ramo, Raquel Sánchez, se siente a negociar con ellos y atienda sus peticiones. Por su parte, Sánchez, que en días pasados se había referido a los convocantes como un movimiento minoritario, ha asegurado que no se reunirá con ellos, puesto que la legitimidad para la interlocución recae en la CNTC.

Punto de inflexión: apoyo de las patronales

En este noveno día desde su inicio, el paro toma una nueva dimensión después de que varias grandes patronales del sector se hayan sumado debido a que consideran que falta concreción en las medidas anunciadas por el Gobierno.

Fenadismer, Fetransa y Feintra, todas ellas representadas en la mesa de negociación, se suman así al paro de los pequeños transportistas. Consideran las medidas anunciadas «positivas pero insuficientes» y comunican que «la falta de concreción» de estas por parte del Gobierno, «no permiten por el momento reanudar la actividad del transporte de mercancías por carretera».

Entre estas tres organizaciones suman alrededor de 32.000 empresas y más de 50.000 camiones, lo que podría agudizar los problemas de abastecimiento que ya comienzan a tener lugar en el país.

Por su parte, la Plataforma hace hincapié en que el Gobierno está negociando con los interlocutores equivocados. Así, sostiene que las organizaciones representadas en la CNTC representan a una patronal compuesta por empresas cargadoras que subcontratan los servicios de pymes y autónomos transportistas, que son quienes están llevando a cabo el paro.

Parón en la actividad

España lleva una semana asistiendo a un goteo de anuncios de empresas que han tenido que parar su actividad o advierten de que lo harán en breve ante la falta de insumos. Las primeras en dar la voz de alarma fueron las empresas lácteas avisando de que pararían su actividad toda vez que no les llegaba leche de las granjas ni otros insumos para poder continuar produciendo.

Después se sumó la cervecera Estrella Galicia, la cadena de supermercados Lidl anunció el cierre de un par de fábricas, Danone la paralización de sus plantas de lácteos y agua mineral, y así sucesivamente. La última en anunciar su afectación por el paro de transportistas ha sido Faconauto, la patronal de los concesionarios de coche, que ya ha advertido que se generalizará el retraso en el aprovisionamiento de vehículos y que la situación supone una «nueva amenaza en la recuperación del mercado de la automoción».

La falta de algunos productos se nota ya también en las estanterías de los supermercados. Tras el desabastecimiento inicial de aceite de girasol, producida por el conflicto en Ucrania (principal productor de esta grasa), el siguiente producto que ha empezado a escasear, en esta ocasión ya influido por el paro, ha sido la leche. Asimismo, desde hace unos días ha desaparecido la harina de los comercios, y en ocasiones cuesta encontrar legumbres, pasta, arroz o ciertos tipos de comida enlatada.

En un primer momento las autoridades avisan de que la escasez es motivada por el acaparamiento que está realizando la población, como muestra que la última semana se comprara un 20 % más que en el mismo periodo del año pasado, según ha confirmado el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, en una entrevista esta mañana en la Cadena Ser. Sin embargo, si el paro continúa, la problemática se puede agravar ante los problemas en la distribución.

Por el momento las ventas de aceite se han multiplicado por tres, las de conservas han aumentado un 45 %, un 35 % la leche, y los huevos un 27 %.

Asimismo, también se están viviendo los primeros cierres de gasolineras por falta de combustible. Aunque de momento se está dando de manera residual, comienza a ser preocupante en zonas de Andalucía, la Comunidad Valenciana o Murcia. Así lo ha comunicado Aesae, la Asociación Nacional de Estaciones de Servicio Automáticas, que considera que «de seguir así la situación, toda España se vería envuelta en una crisis sin precedentes».

Dispositivo de seguridad

La situación y los incidentes que se produjeron las pasadas jornadas han provocado que el Gobierno haya desplegado un dispositivo de seguridad de más de 24.000 agentes que intentan evitar que se altere el orden público.

Así, esta mañana la Guardia Civil ha escoltado a diez camiones provenientes de Burgos que se dirigían a Navarra. Desde que se inició el paro tres personas están siendo investigadas como presuntas autoras de delitos contra la seguridad vial y coacciones por pinchazos en vehículos pesados en la Comunidad Autónoma de La Rioja, por donde pasa la ruta de los camiones escoltados.

También en Castilla y León, la región más extensa del país, la Guardia Civil ha escoltado ya camiones en 2.000 trayectos, según ha explicado la delegada del Gobierno en este territorio, Virginia Barcones. Aquí se han producido seis detenciones y se investigan a 20 personas por sucesos relacionados con el paro, como el lanzamientos de piedras a un camión mientras circulaba por una autovía.

Así, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado están acompañando a todos los camioneros que lo soliciten.

Se descarta la intervención del Ejército

La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha descartado la mañana de este martes en una entrevista en la televisión pública que el Ejército vaya a intervenir para garantizar el abastecimiento de productos de primera necesidad a la población.

Ha dicho que ese escenario «no se puede contemplar en absoluto» y que «es el momento de arrimar el hombro, negociar y buscar soluciones».

Esta precisión se ha producido después de que algunas voces hayan hecho alusión a la intervención del Ejército cuando una huelga de controladores aéreos paralizó el transporte aéreo del país en 2010. Fue la primera vez en la reciente democracia española que se decretaba el estado de alarma, si bien en un ámbito muy acotado.

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