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Dudas

Julio Hazim
A las dudas jurídicas del caso Calamar se añade un componente político y diplomático. La restauración de una visa por parte de la Embajada de EE.UU., seguida de una decisión judicial favorable y del relanzamiento de Gonzalo Castillo dibuja una secuencia que exige transparencia. Puede haber una explicación razonable, pero mientras, habrá sospechas. La ciudadanía no está obligada a aceptar coincidencias cuando está en juego la confianza pública.
Si distintos ámbitos de poder coinciden, aun sea de forma indirecta, en la rehabilitación de una figura antes presentada como símbolo de corrupción, lo mínimo exigible es una respuesta clara. Pedirla no es exagerar, es defender el derecho a entender.

