Efectos de la artritis psoriásica sobre el cuerpo

Efectos de la artritis psoriásica sobre el cuerpo

La artritis psoriásica es una enfermedad ligada a la psoriasis, una patología que se caracteriza por la descamación y picazón de ciertas zonas de la piel. Aquí presentamos los efectos corporales de esta variedad.

Efectos de la artritis psoriásica sobre el cuerpo

Los efectos de la artritis psoriásica (AP), como su propio nombre indica, se manifiestan de manera primordial en las articulaciones. Según la Fundación Española de Reumatología, esta enfermedad perjudica al 10 % de las personas con psoriasis, un trastorno frecuente de la piel que acelera el ciclo de vida de las células cutáneas.

Estamos ante una patología difícil de clasificar y de abordaje complejo, debido al enorme abanico de presentaciones clínicas que puede adoptar. En esta oportunidad te contamos todo lo que debes saber sobre la artritis psoriásica, centrándonos en los efectos que esta tiene sobre el cuerpo del paciente.

¿Qué es la artritis psoriásica (AP)?

Como ya hemos dicho, la AP es una forma de artritis que afecta a algunas personas que tienen psoriasis. La lesión que se produce en las articulaciones afectadas es de tipo inflamatorio, es decir, cursa con dolor, hinchazón, calor, dificultad de movimiento y posible deformidad posterior.

La artritis psoriásica se diferencia de la artritis reumatoide (AR) por la ausencia del factor reumatoide, un anticuerpo relacionado con la segunda patología. Este hecho otorga a la AP una entidad propia diferenciada, si bien su clasificación diagnóstica sigue puesta en duda.

A continuación te presentamos algunas estadísticas que encuadran esta enfermedad a nivel poblacional. Estudios epidemiológicos recogen datos de sumo interés, entre los que se encuentran los siguientes:

  • La artritis psoriásica se produce en el 7 % al 42 % de los pacientes con psoriasis.
  • La prevalencia —proporción de individuos con la enfermedad en una población— se calcula en un 0,58 %. De todas formas, podría tratarse de hasta un 1 %.
  • La AP afecta por igual a hombres y mujeres y se calcula una aparición de 6 casos por cada 100 000 habitantes al año.

Según subrayan algunos estudios, se cree que la AP se produce a causa de una combinación de factores genéticos, inmunes y ambientales. Por desgracia, el origen de esta artropatía aún no se ha podido describir del todo.

Mujer con dolor de rodilla por artritis.
La AP afecta las articulaciones, sin dejar de lado los síntomas propios de la psoriasis en la piel y otros órganos.

Para saber más: 5 consejos para dormir mejor si tienes artritis psoriásica

Primeros efectos presentados sobre el cuerpo

Según fuentes ya citadas, el 67 % de los pacientes desarrollan la afección cutánea —la psoriasis— antes de la artritis, mientras que en un 16 % de casos ambos eventos se presentan con menos de un año de diferencia. En el resto de pacientes, la artritis sucede antes de la psoriasis con más de un año de distancia.

Esto quiere decir que, en la mayoría de las personas, los primeros efectos serán los típicos de la psoriasis: manchas rojas en la piel cubiertas de escamas gruesas, pequeños puntos epidérmicos, piel seca y agrietada y picazón, ardor o dolor en la zona afectada.

Efectos principales de la artritis psoriásica

Estudios que ya hemos citado destacan que, en pacientes menores de 40 años con psoriasis, la artritis tarda en aparecer una media de nueve años —recordamos que no se da en todos los casos—. Por otro lado, las personas ancianas que manifiestan psoriasis tardía suelen presentar esta artritis en menos de un año.

A continuación te nombramos algunos de los signos más comunes de las personas con artritis psoriásica, los que se encuentran recogidos en el portal profesional de la Clínica Mayo.

1. Dedos de manos y pies hinchados

En general, las articulaciones que se encuentran al final de los dedos de las manos y los pies suelen ser las más afectadas. Estos se presentan en forma de salchicha debido a los procesos inflamatorios locales, condición que se conoce como dactilitis. La sufren hasta un 40 % de los pacientes con AP.

Cabe destacar que, en algunos casos, se pueden llegar a producir deformidades dactilares antes de la aparición de los síntomas articulares significativos. La dactilitis también se produce por otras patologías —como infecciones o gota—, por lo que no se trata de un síntoma diferencial.

2. Dolor en el pie

La artritis psoriásica también puede causar dolor en los puntos donde los tendones y ligamentos se adhieren al hueso, debido a la inflamación de sus vainas, en una condición conocida como tenosinovitis. Es común que este signo se muestre en la parte posterior del talón y la planta del pie.

3. Dolor en la espalda lumbar

La espondilitis o artritis de la columna vertebral también puede ser un efecto de la AP. En este caso concreto se inflaman las articulaciones presentes entre las vértebras, lo que se traduce en rigidez y dolor en la región lumbar y el sacro.

4. Manifestaciones extra-articulares

Según la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, algunos pacientes con artritis psoriásica pueden presentar inflamación en los ojos. Los desórdenes oculares se presentan entre el 7 % y el 16 % de los casos. También suceden inflamaciones intestinales y deficiencias cardiopulmonares en fases avanzadas, si bien estas son mucho menos comunes.

Los efectos de la artritis psoriásica no tienen relación con el tamaño del sarpullido

Como indica la Fundación Española de Reumatología, la gravedad de la artritis no presenta ninguna relación con la extensión de la lesión de la piel. También debemos recordar que todas las personas con artritis psoriásica presentan psoriasis en algún momento de su vida, pero no todas las personas con psoriasis desarrollan AP.

Dactilitis en la artritis psoriásica.
La dactilitis puede ser uno de los primeros signos de la AP, antes incluso que el dolor articular.

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La artritis psoriásica es crónica

Como hemos podido ver, la artritis psoriásica es una patología que se encuentra vinculada a la psoriasis convencional, un trastorno de la piel. Su tratamiento se basa en reducir el dolor articular y retrasar la degeneración, pero, por desgracia, no existe una cura ante ella.

Por todos estos motivos, la persona deberá aprender a convivir con esta condición por el resto de su vida. Los antiinflamatorios no esteroideos (AINES) serán los mejores aliados para paliar los síntomas de la enfermedad y, en los casos más leves, se podrá llevar una vida casi normal.

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