El desastre en La Barranquita

El desastre en La Barranquita

No es secreto para nadie que los complejos deportivos del país, en los que se han invertido miles de millones de pesos, están desde hace tiempo abandonados a su suerte, lo que constituye una demostración más de la irresponsabilidad de las autoridades tanto del ministerio de Deportes como de los ayuntamientos.

Desde hace tiempo vengo abogando porque a los cabildos, que con tanto afán reclaman el 10 % del presupuesto nacional que les toca por ley, sean responsables de las instalaciones deportivas diseminadas en sus respectivos territorios.

No hay explicaciones válidas para que los ayuntamientos deben caer a pedazos obras costosísimas en las que practican sus habitantes.

El desastre que afirma el ministro Francisco Camacho que encontró en todos los complejos e instalaciones del Cibao, también se repite en las demás regiones del país, en especial donde se han celebrado Juegos Nacionales.

Y lo que ocurre en Santiago no es nada nuevo, porque esa misma denuncia sobre ese estado de abandono, lo realizó el exsecretario Jaime David Fernández Mirabal hace unos seis años.

También se debe investigar el estatus de miles de metros cuadrados pertenecientes a ese complejo de La Barranquita que han sido tomados por invasores, la mayoría dirigentes políticos y transportistas.

En la justicia desde hace tiempo está rodando ese expediente, que debe estar archivado, y en el que se denuncia con pruebas irrefutables, el saqueo a que ha sido sometido ese complejo, donde se celebraron los XIV Juegos Centroamericanos y del Caribe durante la gestión del presidente Salvador Jorge Blanco (1982-86).

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