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“EL NOBEL QUE NOS LLAMÓ NAZIS POR DEFENDER NUESTRA SOBERANÍA”
Cuando República Dominicana más necesitaba apoyo y comprensión internacional para defender su soberanía, Mario Vargas Llosa —un hombre que había sido acogido con respeto, admiración y hasta con la nacionalidad dominicana— decidió atacarnos con la fuerza de su pluma.
En su artículo “Los Parias del Caribe”, publicado en El País, Vargas Llosa no solo criticó la sentencia 168-13 del Tribunal Constitucional dominicano, que buscaba regular la nacionalidad de los hijos de extranjeros en tránsito, sino que nos comparó con el régimen nazi.
Nos llamó racistas. Nos llamó crueles. Nos llamó inhumanos.
Y para completar su ofensa, el diario acompañó su texto con una imagen vergonzosa: una esvástica nazi sobre el mapa de la República Dominicana.
Un acto simbólico y ofensivo que pretendía reducir la soberanía de un país a un discurso de odio, cuando lo único que hicimos fue aplicar la ley como lo haría cualquier Estado soberano.
La mentira que se volvió discurso
La sentencia 168-13 no despojó a nadie de derechos humanos. Estableció una base legal clara para evitar el caos migratorio y garantizar el orden civil. Fue una decisión jurídica, no un acto de odio.
Sin embargo, la campaña internacional que se desató, impulsada por ONGs, medios internacionales y figuras como Vargas Llosa, nos condenó sin juicio. Nos convirtieron en villanos de una historia fabricada.
Y lo más doloroso es que esas mentiras hicieron eco en organismos internacionales, gobiernos aliados y medios que nunca se tomaron el tiempo de entender nuestro contexto.
Haití colapsa y Vargas Llosa calla
Hoy Haití ya no es un país: es un territorio dominado por bandas armadas, sin gobierno real, sin Estado de derecho, sin registro civil funcional.
Más del 70% de su población está indocumentada. Y una parte de ese éxodo desesperado ha cruzado a nuestro país.
Pero, ¿dónde está hoy la indignación de Vargas Llosa?
¿Dónde está su pluma ahora que Barbecue gobierna con armas y drones?
¿Dónde está su voz ahora que el crimen y el hambre expulsan millones de haitianos?
En silencio.
República Dominicana no es responsable del fracaso de Haití
A República Dominicana se le ha querido imponer la carga de Haití, sin los recursos, sin apoyo, y sin tener responsabilidad alguna en su colapso.
Somos un país solidario, pero limitado. Ayudamos tras el terremoto de 2010. Damos salud, educación y empleo en la medida de lo posible. Pero eso no nos obliga a renunciar a nuestras leyes, ni a ser blanco de ataques injustos.
Vargas Llosa no solo se equivocó: nos traicionó moralmente.
Nos utilizó como blanco para ganarse aplausos del progresismo internacional, sin entender o sin querer aceptar nuestra realidad.
Y lo más grave: nunca pidió perdón. Nunca rectificó. Nunca reparó el daño causado.
Conclusión
Hoy, con respeto por su legado literario y por su reciente fallecimiento, no podemos dejar pasar su afrenta.
La historia debe dejar constancia:
Mario Vargas Llosa nos falló.
Falló al pueblo que lo acogió.
Falló a la verdad.
Y falló a la causa de la soberanía.
República Dominicana no es un paria.
Es una nación libre, con dignidad, con historia y con memoria.
Y como tal, defenderemos siempre nuestra soberanía, con la ley en la mano y la verdad en el corazón.

