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El primer mes de Kast en Chile: Entre el desplome en los sondeos y una ofensiva de decretos
Transcurridos los primeros treinta días de mandato en este abril de 2026, el gobierno de José Antonio Kast enfrenta un escenario de contrastes profundos. Lo que comenzó con una toma de posesión cargada de expectativas para sus seguidores, se ha transformado rápidamente en un periodo de alta tensión política, marcado por una brusca caída en las encuestas de aprobación y una estrategia basada en un aluvión de anuncios para retomar la iniciativa.
El desgaste acelerado del «capital político»: Los sondeos más recientes reflejan un enfriamiento temprano del entusiasmo electoral. En este segundo trimestre de 2026, la opinión pública ha reaccionado con cautela y, en ciertos sectores, con abierto rechazo a las primeras medidas implementadas, lo que ha provocado un descenso en los niveles de confianza ciudadana más rápido de lo previsto por el Palacio de La Moneda.
Gobernar a golpe de anuncios: Para contrarrestar la narrativa de estancamiento, el Ejecutivo ha lanzado una batería de reformas y proyectos de ley en tiempo récord. Esta táctica busca saturar la agenda pública con propuestas que van desde la seguridad nacional hasta ajustes económicos profundos, intentando demostrar una capacidad de gestión dinámica frente a una oposición que comienza a articularse con fuerza.
Desafíos en el Congreso y la calle: La gobernabilidad se ha convertido en el principal reto para Kast en este inicio de 2026. Sin una mayoría clara en las cámaras legislativas, cada anuncio se enfrenta a un muro de negociaciones complejas. A esto se suma un clima social expectante, donde las promesas de campaña empiezan a ser contrastadas con la realidad de un país que demanda soluciones inmediatas a problemas estructurales.
Un estilo de liderazgo bajo la lupa: Los analistas internacionales observan con atención el giro que está tomando la política chilena. El estilo directo y polarizante que caracterizó la campaña de Kast está siendo puesto a prueba en el ejercicio del poder, donde la necesidad de consenso parece chocar con la ambición de las reformas planteadas en este primer mes de gestión.
El cierre de este primer ciclo deja claro que el camino para el nuevo gobierno será cuesta arriba. La administración de Kast deberá decidir si mantiene su ritmo de anuncios unilaterales o si ajusta el rumbo para detener la erosión de su popularidad y lograr la estabilidad necesaria para el resto de su mandato.

