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Esta dieta exótica puede ser la clave para perder peso y reducir el riesgo de cáncer.
Investigaciones recientes han demostrado que la dieta NiMe contribuye a restaurar aspectos del microbioma intestinal y a disminuir el riesgo de enfermedades crónicas.
Un estudio publicado a principios de marzo en la revista Cell sugiere que adoptar hábitos alimentarios inspirados en la dieta tradicional de los habitantes de Papúa Nueva Guinea puede mejorar la salud intestinal, disminuir el riesgo de afecciones crónicas y facilitar la pérdida de peso.
Según los hallazgos, las personas que viven en ciudades modernas, especialmente en países desarrollados, tienden a consumir una dieta baja en fibra y saturada de alimentos ultraprocesados, grasas saturadas y azúcares añadidos.
Estas elecciones alimenticias están relacionadas con condiciones como la obesidad, la diabetes y diversas enfermedades cardíacas y gastrointestinales.
«La industrialización ha impactado de manera drástica nuestro microbioma intestinal, probablemente aumentando el riesgo de enfermedades crónicas», señala Jens Walter, profesor de Ecología, Alimentación y Microbioma en la University College Cork y autor principal del estudio.
Por el contrario, la dieta de los papuanos se basa principalmente en alimentos vegetales que son ricos en fibra y bajos en azúcares y calorías.
Además, su alimentación se caracteriza por la ausencia de productos lácteos, carne de vacuno y trigo.
Esta dieta, conocida como Non-Industrialised Microbiome Restore (NiMe), incluye una variedad de frutas, verduras y legumbres, así como pollo, salmón y cerdo.
Efectos de la dieta
La efectividad de esta dieta fue comprobada por científicos en un estudio realizado con 30 canadienses sanos que la siguieron durante tres semanas.
Su plan de alimentación consistía en 2. 500 calorías diarias y un aporte de 45 gramos de fibra, en contraste con los 15 gramos que ingiere promedio un estadounidense.
Los participantes experimentaron una disminución del 17% en sus niveles de colesterol, una reducción cercana al 7% en los niveles de azúcar en sangre y una disminución del 14% en la proteína C reactiva, un marcador asociado con la inflamación y enfermedades cardíacas.
Como resultado, esta dieta contribuyó a restaurar aspectos cruciales del microbioma intestinal, los cuales son fundamentales en el desarrollo de diversas enfermedades.
Los investigadores están interesados en continuar explorando esta línea de estudio.
Se piensa que una dieta de este tipo también podría ser eficaz en la reducción del riesgo de cáncer colorrectal, al potencialmente disminuir las inflamaciones intestinales.

