Exenciones III

  • Por José Báez Guerrero
Hay innumerables teorías económicas sobre cómo mejorar el sistema impositivo, desde la curva Laffer, reduciendo tasas, que paradójicamente aumenta las recaudaciones, hasta la transparencia absoluta del 10 % a cada renglón, Aduanas, ISR e ITBIS, aplicado a todos y todo.

Desde la gran transformación de los ’90, que modificó los códigos tributario y laboral y privatizó las quebradas empresas estatales, venimos padeciendo parches sobre parches.

Nunca es el momento adecuado para una racional reforma que incluya topes al endeudamiento público y eliminar subsidios a los ricos.

Hemos tenido suerte, pues cada vez que el gobierno aprieta la tuerca no se corre el tornillo. Pero como dije ayer, con los precios de “commodities”, petróleo, transporte e intereses en alza mundialmente, pocos países se arriesgan a encarecer servicios sumando impuestos a costos, como se pretende con empresas eléctricas concesionadas, vitales para el turismo.

El turismo y las zonas francas, motores de nuestra economía, poseen modelos de negocios dependientes de la competitividad en calidad y precio. No conviene incrementar sus costos cobrando impuestos por electricidad.

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