Flebitis: qué es, síntomas y tratamiento

Flebitis: qué es, síntomas y tratamiento

La flebitis se caracteriza por la aparición de un coágulo en una vena o grupo de venas, ya sean estas superficiales o internas. El tratamiento suele ser bastante sencillo, pero requiere presteza.

Flebitis: qué es, síntomas y tratamiento
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La flebitis, también conocida como tromboflebitis, es un proceso inflamatorio que se deriva de la formación de un coágulo de sangre que bloquea una o más venas, por lo general en la pierna. Existen dos tipos principales: la superficial —cerca de las partes más externas de la piel— y la profunda —dentro de un músculo—.

Según portales médicos profesionales, la tromboflebitis superficial es una patología bastante común, pues se estima que el 3 al 11 % de la población general la sufre en algún momento. Su aparición es más común a partir de la sexta década de vida y en el género femenino.

Síntomas principales de la flebitis

Como hemos dicho, la flebitis se distingue en dos categorías: superficial y profunda —también conocida como trombosis venosa profunda o TVP—. Los signos clínicos variarán dependiendo de cada una. Aún así, la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos nos muestra los síntomas generales:

  • Inflamación en la parte del cuerpo afectada: suele ocurrir en la pierna.
  • Dolor en esa zona.
  • Enrojecimiento de la piel: no siempre presente.
  • Calor: con sensibilidad sobre la vena taponada.

La tromboflebitis superficial se ve acompañada por el enrojecimiento de la piel y la aparición de un cordón rojo y duro bajo ella, sensible al tacto. La TVP es menos evidente, pues se caracteriza por dolor e hinchazón generalizada.

Coágulo de sangre en la flebitis.
La formación de coágulos sanguíneos genera la obstrucción del flujo de sangre, con consecuencias severas.

Causas de la flebitis

La flebitis se produce cuando un coágulo sanguíneo se asienta en una o más venas, lo que genera una hinchazón en ellas. La Clínica Mayo y otras fuentes ya citadas nos muestran las causas más comunes de esta patología. Entre ellas encontramos las siguientes:

  • Una lesión en la vena.
  • Un trastorno de coagulación heredado.
  • Permanecer inmóvil durante mucho tiempo, como es el caso de personas ingresadas en un hospital.
  • Un catéter de marcapasos que haya atravesado la vena a través de la ingle.
  • Embarazo y haber dado a luz en los últimos 6 meses.
  • Obesidad y sobrepeso.

En general, los coágulos venosos aparecen cuando algo desacelera o cambia el flujo de sangre en las venas. Cualquier patología que tenga este efecto secundario (desde la obesidad hasta ciertos procesos quirúrgicos) puede desembocar en una flebitis superficial o profunda.

¿Cómo es su diagnóstico?

El proveedor de atención médica suele diagnosticar al paciente basándose en la apariencia de la zona afectada. De todas formas, si no puede identificar la causa subyacente de la flebitis de forma sencilla se puede requerir de estudios de coagulación sanguínea, venografías —rayos X para ver las venas—, pruebas genéticas y tipos especiales de ecografía.

Grupos de riesgo y complicaciones de la flebitis

La edad media de los pacientes con flebitis es de más de 60 años, principalmente del sexo femenino. Además, el 90 % de las tromboflebitis superficiales están asociadas a personas que presentan venas con várices, mientras que solo un 10 % de ellas corresponden a pacientes con venas sanas.

Según la fundación AXA Healthkeeper, existen diversos factores de riesgo que promueven el desarrollo de una flebitis. Entre ellos encontramos los siguientes:

  • Obesidad: supone un gran riesgo para múltiples enfermedades cardíacas. Sin ir más lejos, y tal y como indican estudios médicos, un exceso de masa corporal se asocia a enfermedades cardiovasculares, insuficiencia cardíaca y muerte súbita.
  • Tabaquismo: predispone a la formación de trombos en arterias y venas.
  • Terapia hormonal: las píldoras anticonceptivas y de reemplazo hormonal pueden hacer que la sangre sea más propensa a coagularse en ciertos pacientes.
  • Inmovilidad prolongada: esto puede deberse a ingresos hospitalarios o un estilo de vida demasiado sedentario.

Más allá de estos eventos comunes, también puede propiciarse por la presencia de marcapasos en las venas centrales, antecedentes familiares de trastornos de coagulación sanguínea, historial de accidentes cerebrovasculares y otros muchos cuadros clínicos más. Cualquier patología que modifique el flujo venoso se puede traducir en una flebitis.

En lo que a las complicaciones se refiere, si la flebitis se identifica a tiempo se puede tratar de forma adecuada. Si no se aborda correctamente, por desgracia, puede aparecer un coágulo de sangre en los pulmones, en un evento conocido como embolia pulmonar.

El embarazo aumenta el riesgo de flebitis.
En la embarazada hay un riesgo aumentado de flebitis, debido a que los cambios de la gestación incrementan el potencial coagulante de la sangre.

Tratamientos disponibles

El angiólogo y el cirujano vascular son los profesionales encargados de abordar un cuadro de flebitis. El proveedor de salud suele recetar los siguientes medicamentos en los casos menos graves: analgésicos, anticoagulantes y antitrombóticos para disolver el coágulo.

En los pacientes con un cuadro clínico más difícil de abordar se puede contemplar la extirpación quirúrgica de la vena obstruida si esta es superficial. O también realizar un bypass venoso. Estos procedimientos son mucho menos comunes que los ya citados.

Muévete para evitar la flebitis

Como habrás podido observar, la flebitis es una patología bastante común, sobre todo en aquellas personas con edad avanzada que presentan várices en las piernas. Se trata de un cuadro clínico con un pronóstico positivo, pero si no se aborda a tiempo puede agravarse.

Para evitar la flebitis, lo mejor que puedes hacer es llevar un estilo de vida saludable: muévete, haz ejercicio, no consumas tabaco y mantente lejos de los alimentos hipercalóricos. La obesidad puede causar múltiples enfermedades y los trombos son una de ellas.

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