Gianluca Vacchi y Sharon Fonseca presentan a su hija, Blu Jerusalema

“La primera ecografía parece indicar que es niño, aunque a Gian le gustaría una niña”, nos advertía Sharon cuando estaba de tres meses de embarazo y recibió a HOLA! USA junto a Gianluca Vacchi , en su casa de Bolonia. Pero no, no era un varón, sino una niña a la que han llamado Blu Jerusalema, con la que ahora sus padres posan por primera vez, en su hogar boloñés, donde van a pasar las Navidades con la familia de Sharon. Para Gianluca, un auténtico fenómeno viral y todo un “rey Midas” de los negocios, estas fiestas son, indiscutiblemente, bien diferentes.

El empresario italiano y la modelo venezolana se convirtieron en padres el pasado 27 de octubre. Desde entonces, la alegría que siempre los ha caracterizado se ha vuelto mayor en armonía con la dicha que representa el tener un bebé. Fue en mayo, justo el Día de las Madres, cuando Sharon y Gianluca gritaron al mundo entero que serían papás.

Durante la exclusiva charla con ambos y la espectacular sesión de fotos realizada en Italia, el excéntrico millonario de 53 años nos explica por primera vez el significado particular y poderoso que posee el nombre de la niña.

Sin embargo, la felicidad de la pareja se vio ligeramente empañada debido a que Blu Jerusalema nació con el paladar sin cerrar, lo que clínicamente se conoce como “paladar hendido”, un golpe muy fuerte para los dos. Por ello, uno de sus proyectos inmediatos es el de colaborar con fundaciones que ayudan a familias con niños que nacen con el mismo problema que su bebé.

“A pesar de los tiempos que nos han tocado vivir a todos, siento que Blu llegó con una paz y una serenidad grandísima a la casa”

Q – Estas fiestas Navideñas tiene un significado muy especial para ustedes, ¿cierto?

A – Por supuesto. Si ya lo son por la situación actual que está viviendo el mundo por la pandemia, lo es muy especialmente por el nacimiento de nuestra hija, aparte de que estas fiestas tienen un sentido muy profundo para nosotros.

Q – Sobre todo, ha sido un gran cambio de vida…

A – Totalmente, y a pesar de los tiempos que nos han tocado vivir a todos, siento que Blu llego con una paz y una serenidad grandísima a la casa.

Q – ¿Por qué la han llamado Blu Jerusalema? No es un nombre muy común…

A – Toda la historia comienza en el último capítulo de la Biblia, donde se habla de la Jerusalén del Apocalipsis, que quería decir “revelación” y no el final, como se cree popularmente. Una tierra prometida donde no había muerte ni dolor, solo vida, paz, alegría y sonrisas, pero que no tenía mar porque le tenían miedo, ya que representaba lo desconocido. Entonces al llamar Blu a nuestra hija, hemos querido traer, metafóricamente hablando, el mar a Jerusalén para, de esta manera, quitar el miedo de nuestras vidas y que nos traiga el reino de la felicidad en esta vida.

Q – Luego es de entender que eres un hombre de convicciones religiosas, ¿no?

A – De alguna manera sí, lo soy.

Q – ¿Qué fue lo primero que pensaste cuando tuviste a Blu en brazos?

A – Yo fui el primero en tenerla, ya que estuve al lado de Sharon durante la cesárea, aunque, si he de ser sincero, estaba más pendiente de la intervención y de los doctores para que todo saliese bien que de Sharon (risas). Ver a la niña por primera vez fue un momento de enorme emoción. Únicamente podía llorar y llorar. Solo acertaba a decir: “Está bien y es bellísima, ‘amore’”.

Q – Sharon, ¿qué pensaste en ese momento?

A – La emoción que sentí cuando Gianlu me dio a nuestra hija fue indescriptible. En ese momento sentí que el mundo se me caía encima y que ya nada me preocupaba. En el quirófano, y con tantos médicos a mi alrededor, no me daba cuenta de nada prácticamente, pero cuando vi a Gianlu con Blu todo se me olvidó.

Q – ¿Fue una cesárea programada?

A – Todo estaba programado para que Blu hubiera venido al mundo de forma natural, pero, después de tres días de parto, al final hubo que hacer una cesárea. El médico me dijo que, de haber insistido en un parto natural, que era lo que yo quería desde el primer momento, pudiera haber existido peligro no solo para la niña, sino también para mí. Gracias a Dios, fue la mejor decisión que tomamos.

Q – Gianluca, ¿te pusiste nervioso?

A – Aunque he tenido la capacidad de haber podido permanecer calmado en los momentos más importantes de mi vida, cuando Blu estaba a punto de venir al mundo estaba emocionado y tenía mucha curiosidad por ver la cara de mi hija, pero también pasé cierta tensión, aunque todo estaba muy controlado y los doctores que hacían su trabajo merecían mi total confianza.

Q – Estabas impaciente por verla…

A -Mucho. Quería ver a mi hija cuanto antes, llevársela a su madre … Aprovecho este momento para contar que Blu nació con el paladar sin cerrar, lo que clínicamente se conoce como “paladar hendido”. Eso significo un golpe muy fuerte para los dos. Cuando me lo dijeron, mi cabeza, mi alma y mi corazón se fueron inmediatamente con Blu, pero también con todos los niños que pueden tener esto mismo y que no tienen la fortuna de tener recursos como nosotros. Por este motivo, uno de nuestros proyectos inmediatos va a ser colaborar con las fundaciones que ayudan a familias con niños que nacen con el mismo problema que Blu, como, por ejemplo, “Operation Smile”. Nos vamos a involucrar al cien por cien.

Q – Pero ese problema puede resolverse quirúrgicamente, ¿no?

A – Sí, la operación consiste en abrir el paladar y suturar los músculos que no se cerraron de manera natural durante el embarazo. Pero, claro, es una cirugía que conlleva una anestesia, y Blu tiene pocos meses de vida. Aunque los médicos nos han explicado que, una vez corregido el problema, la niña podrá llevar una vida completamente normal.

Q – Sharon, ¿cómo lo ves cómo padre?

A – Nunca dudé de que sería un gran padre, pero verlo en acción supera todas mis expectativas… y más: cómo la coge en brazos, cómo la sostiene para cambiarla, darle de comer…

Q – Gianluca, ¿no te da miedo cargarla tan pequeñita y tan frágil?

A – Al principio, sí, porque la ves tan pequeña y tan frágil… pero lo perdí enseguida, después de que los doctores me enseñaron como hacerlo.

Q – Gianluca, ¿va a cambiar mucho tu ritmo de vida y de trabajo a partir de ahora?

A – Con sinceridad, no he pensado en ningún momento en bajar mi ritmo tras el nacimiento de Blu porque la vida tiene que seguir y estoy lleno de proyectos. Lo que sí tengo que procurar es compaginar mi trabajo con dedicar a mi hija el mayor tiempo posible para verla crecer y estar con ella. También es cierto que disponemos de ayuda con la niña y eso facilita mucho las cosas.

Q – ¿Te vas a hacer un nuevo tatuaje por tu hija?

A – Por supuesto. Ya lo hemos hablado la familia, es decir, los padres de Sharon, su hermana y nosotros, y todos nos vamos a tatuar su nombre. Como yo soy un poco especial, un poco extravagante, quiero tatuarme otra cosa. Así que estoy pensando en la huella de su mano, pero aún no sé si en el cuello, en el corazón o en la palma de la mano.

Q – haron, ¿repetirías la experiencia de ser madre, vivido lo vivido?

A – Sí, porque estoy viendo un sueño. Disfruto tanto cada segundo que lo haría mil veces (risas).

Q – ¿Está tu familia ahora con ustedes?

A – Sí. Pasarán la Navidad y el Año Nuevo aquí y luego se irán de nuevo a Miami. Aunque veremos con todas estas directrices que están dando referente a los desplazamientos.

Q – Gianluca, hablando de Miami, ¿se van trasladar a vivir pronto allí?

A – Sí. Ya está decidido. Hemos comprado una casa increíble.

Q – ¿Será su cuartel general?

A – Va a ser muy difícil porque, hasta ahora, tengo parte de mi empresa y de mis negocios aquí, en Italia, y no puedo abandonarlos. Pero nuestra idea es que la niña crezca la mitad del tiempo en Miami, donde su madre y yo nos conocimos. Es un sitio que los dos amamos y además, el clima es perfecto para mí porque yo quiero vivir con el sol, el calor y el mar. Entonces, seguramente la niña irá a la escuela en Miami. Hasta que Blu tenga cinco años, estaremos cinco o seis meses en Miami y cinco o seis aquí.

Q – ¿Cómo es un día en sus vidas actualmente?

A – Antes tengo que hacer una precisión y es que mi vida, como la de otros muchos, cambió por la COVID, en el sentido de que yo viajaba mucho por todo el mundo y ahora he tenido que suspenderlo temporalmente. Pero, mientras preparo nuevos proyectos, hago bicicleta en una de rayos infrarrojos que inventé yo y que se llama “Enjoy Bike”. De esta manera preparo el cuerpo para jugar al “paddle”, deporte del que soy fanático. No puede haber un día de mi vida sin que juegue. Pienso que soy el único hombre que tiene en su casa dos canchas, una cubierta, y otra al aire libre.

Q – Ahora que son tres, ¿se les ha pasado por la cabeza la idea de casarse?

A – Aunque yo ya me siento casado con Sharon, me gustaría que mi hija creciese en una familia tradicional y sí, me casaría, sobre todo por Sharon. Eso sí, hay que dejar un lugar para la sorpresa porque, de lo contrario, no sería yo. Me refiero a llegar un día con un anillo y decir: “Sharon, ¿nos casamos ahora mismo?” Por otra parte, me gustaría esperar a que Blu sea un poquito más mayor para que pueda estar y enterarse de la boda de sus padres.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *