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Giro radical: El Departamento de Justicia retira todos los cargos contra Jerome Powell
En una decisión que marca un cese al fuego en la guerra abierta entre la Casa Blanca y la Reserva Federal, el Departamento de Justicia de la administración Trump ha retirado formalmente los cargos contra Jerome Powell. Este movimiento inesperado busca, según fuentes oficiales, evitar una crisis de confianza en los mercados financieros y estabilizar la política monetaria en un momento crucial para la economía estadounidense en 2026.
Fin de la persecución judicial: La retirada de los cargos pone fin a meses de presión legal sobre el presidente de la Fed, a quien se le señalaba por supuestas irregularidades en la gestión de las tasas de interés y falta de transparencia. Con esta acción, el gobierno parece priorizar la estabilidad del dólar sobre la confrontación política directa.
Calma en los mercados: Wall Street ha reaccionado con un optimismo cauteloso ante la noticia. Los analistas consideran que mantener a Powell libre de litigios judiciales elimina una de las mayores incertidumbres para los inversores, asegurando que la transición hacia las nuevas políticas económicas del Ejecutivo sea menos traumática.
Autonomía bajo vigilancia: Aunque se retiren los cargos, el mensaje enviado por la administración es claro: la Reserva Federal está bajo un escrutinio sin precedentes. Este «perdón» judicial se interpreta como una invitación a una coordinación más estrecha entre el organismo emisor y las metas de crecimiento impuestas desde el Despacho Oval.
Impacto institucional: Sectores críticos argumentan que este episodio ha debilitado la independencia histórica de la Fed. Sin embargo, los aliados del gobierno sostienen que se trata de un acto de pragmatismo necesario para asegurar que la política económica «América Primero» no se vea obstaculizada por batallas legales prolongadas.
El futuro de Powell: Con el despeje del panorama judicial, Powell podrá completar su mandato con una menor presión externa, aunque se espera que sus próximas decisiones sobre política monetaria estén alineadas con la visión de la actual administración para evitar nuevos roces con el Departamento de Justicia.
Este desenlace refuerza el control estratégico del Ejecutivo sobre las instituciones clave del Estado, demostrando que la presión política puede redefinir incluso los pilares más sólidos de la arquitectura financiera global.

