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Huelga de hambre en Venezuela: Familiares exigen la LIBERACIÓN Inmediata
En una jornada marcada por la tensión y la desesperación, familiares de presos políticos en Caracas han iniciado una huelga de hambre indefinida para presionar por la libertad de sus seres queridos. Esta medida de fuerza se suma a la protesta iniciada previamente por los propios detenidos en el comando de la Policía Nacional Bolivariana, conocido como Zona 7. La acción surge como respuesta a lo que los manifestantes califican de promesas incumplidas por parte de las autoridades, quienes habían anunciado una amnistía general que aún no se materializa por completo.
A pesar de que recientemente se confirmaron 17 excarcelaciones, entre las que destacan líderes sindicales y personas con condiciones de salud especiales, los familiares consideran que estos pasos son insuficientes. Los manifestantes, instalados en colchonetas y protegidos apenas por paraguas frente al centro de reclusión, aseguran que no abandonarán la huelga hasta que la medida sea total. El sentimiento de burla y desmoralización es el motor de esta protesta extrema, alimentado por el retraso en el debate legislativo de la ley de amnistía en el Parlamento.
Entre los liberados en las últimas horas se encuentran figuras prominentes del sector gremial y dos jóvenes con trastorno del espectro autista, cuyas detenciones habían generado una fuerte condena internacional. Sin embargo, se estima que aún permanecen decenas de personas bajo custodia en condiciones de incertidumbre jurídica. Los familiares han solicitado la presencia de equipos médicos para realizar un monitoreo constante de su estado de salud, dado que muchos de los huelguistas ya presentan síntomas de debilidad y crisis de hipertensión debido al estrés.
La situación política en el país atraviesa un momento de transformación profunda tras los recientes cambios en la cúpula del poder ejecutivo. La actual administración ha calificado este proceso como un «nuevo momento político», buscando legitimarse a través de gestos de distensión y la discusión de beneficios procesales para los detenidos. No obstante, las discrepancias internas en el Legislativo sobre los términos de la amnistía han paralizado las soluciones definitivas, extendiendo la angustia de las familias que esperan en las calles.
El Comité por la Libertad de los Presos Políticos ha denunciado que la falta de celeridad en la aprobación de las leyes prometidas está llevando a los reclusos a un estado de depresión y desesperación absoluta. Los testimonios de las madres y esposas en las afueras del comando reflejan una crisis humanitaria y emocional que trasciende lo jurídico, donde la exigencia de libertad plena se ha convertido en una lucha por la supervivencia física. La comunidad internacional observa con cautela estos movimientos, esperando que el diálogo se traduzca en acciones concretas y no en simples maniobras de distracción.
Las próximas horas serán determinantes para observar la respuesta de las autoridades ante este incremento en la presión social y el deterioro de la salud de quienes protestan. Se espera que el debate parlamentario se reanude la próxima semana, pero para quienes han dejado de comer, cada minuto cuenta como un desafío a su propia integridad. La resolución del conflicto en Zona 7 se ha convertido en el termómetro de la voluntad real de cambio en el sistema de justicia venezolano en esta nueva etapa histórica.

