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James Murdoch expande su imperio mediático con la posible adquisición de New York Magazine
NUEVA YORK – El panorama de los medios de comunicación en Estados Unidos se prepara para un movimiento sísmico tras revelarse que James Murdoch, a través de su firma de inversión Lupa Systems, está negociando la compra de New York Magazine y la división de podcasts de Vox Media. La operación, que se estima en una cifra superior a los 300 millones de dólares, marcaría el regreso de la emblemática cabecera al entorno de la familia Murdoch, aunque bajo una visión editorial drásticamente distinta a la de su padre, Rupert Murdoch.
La negociación incluye no solo la prestigiosa revista impresa, sino también su influyente ecosistema digital que abarca marcas como The Cut, Vulture e Intelligencer. Un punto crítico del acuerdo es la adquisición de la potente red de audio de Vox, la cual cuenta con más de 40 programas originales y generó ingresos récord el año pasado. Este movimiento subraya la apuesta de James por el contenido premium y el formato podcast, un sector en plena expansión que se ha convertido en el nuevo campo de batalla de la publicidad digital.
Este intento de adquisición se produce apenas meses después de que James Murdoch recibiera una liquidación de 1.100 millones de dólares tras el complejo proceso de sucesión familiar que dejó a su hermano mayor al frente de Fox y News Corp. Al buscar el control de New York Magazine —una publicación que su padre vendió en 1991—, James no solo busca una inversión rentable, sino establecer una plataforma mediática independiente y alineada con una línea editorial más progresista y centrada en la cultura urbana.
Aunque las fuentes cercanas a la operación indican que las conversaciones están muy avanzadas, el acuerdo definitivo aún no se ha firmado. De concretarse, representaría una de las mayores transacciones en el sector de las revistas de nicho y el periodismo digital en la última década, consolidando a Lupa Systems como un actor clave en la reconfiguración de los medios modernos.
La industria observa con atención este movimiento, que podría salvar la autonomía de una red de periodistas de élite y, al mismo tiempo, otorgar a James Murdoch el altavoz mediático necesario para competir directamente con el legado conservador de su familia desde el corazón de Manhattan.

