La difícil tarea del Presidente Abinader

La difícil tarea del Presidente Abinader

Angel Lockward

Con la designación de la Comisión de Transición después de las elecciones, se inician los trabajos de la nueva Administración a cargo del Gobierno, eso implica que se pasa de la denuncia, rol de la oposición, a la ejecución de los programas: Esto requiere de otro discurso en una etapa en que todavía, algunos analizan temas superados, entre ellos, la abstención.

Lo cierto es que viniendo de los intentos de reforma constitucional, las primarias del PLD que se decidieron por la división de ese partido, el aplazamiento de las elecciones municipales y la llegada del Covid 19 que causó daños terribles, en particular, a la economía y a la salud, sirviendo de pretexto para que algunos desarrollaran campañas tendentes a que no se realizaran unas elecciones presidenciales, que finalmente, al margen de la ley, se aplazaron para el 5 de julio, todo inducia a considerar que ésta sería peligrosamente alta.

La idea de un Gobierno de facto se vio abonada por la enfermedad de Abinader, quien afectado por el virus en el tramo final, luchó contra los efectos perversos del mal que además del riesgo de muerte y de efectos permanentes sobre su salud general, genera estados depresivos: Continuar conduciendo certeramente el barco de la contienda demostró entereza.

Independiente del abuso de los recursos financieros del Estado provistos, sin control, por la declaratoria de estado de excepción – en fase y pa ti – y del grave problema para votar de los 595,879 dominicanos en el exterior que  son el 7% del padrón, de los cuales solo votaron el 78,21% – lo que afectó en un 2% la abstención general – la asistencia ejemplar de los dominicanos a las 17,100 urnas, con mascarillas, guantes, jabón, en sillas de ruedas, algunos con sus tanques de oxígeno, de un 55.29%, en esas condiciones de guerra, debe considerarse masiva.

Ahora se impone cumplir el deber de iniciar la ejecución de lo prometido en el marco de la realidad que se encuentre, como son, la grave amenaza del desempleo con más de un millón de contratos de trabajo suspendidos y al menos 400 mil empleos perdidos definitivamente, una deuda de más de USD$ 39 mil millones contratada en los últimos años y por la habrá de pagarse unos USD$ 15 mil en los próximos cuatro años, cerrando este con un PIB negativo, el primero en 17 años: Turismo e Inversión Extranjera Directa colapsados y fuertemente golpeados, zonas francas y remesas, solo minería, en términos de generación de divisas, subsiste con buen viento y, precariamente, agricultura.

Se recibe la salud en estado de colapso no solo por la cantidad de infectados, que sigue siendo irrealmente baja, sino por los hospitalizados que han colocado al tope la infraestructura hospitalaria y, desde luego, la perdida en la educación piedra angular del desarrollo, que como paciente permanente debido a su mala calidad, ahora empeora.

El resto de los sectores sigue la misma suerte y, en particular destaca el pésimo desempeño de la Justicia durante la pandemia: No se aprovechó el tiempo, de cuatro meses, ni siquiera para que dando curso a los casos en estado de fallo, se redujera la mora judicial y, tampoco estuvo disponible para proteger los derechos fundamentales, en particular los afectados por el Estado de Excepción, la queja de jueces y de abogados, es general.

La mejora en este Poder representa una de las primeras tareas del nuevo Gobierno, en la que sin embargo, la ciudadanía debe comprender que se trata de un poder independiente del Ejecutivo que ha sido sistemáticamente politizado, al menos en su dirección, desde el 2011 con la designación de políticos en la Suprema Corte de Justicia por primera vez en la historia contemporánea.

Si bien el Presidente electo ha prometido y debe cumplir, la designación de un Procurador General independiente, es decir, que no sea un político del PRM, que supongo, en su perfil debe ser un hombre prudente y firme, quien en el cumplimiento de su misión no vaya a crear problemas innecesarios al Gobierno y actúe, con la dureza de la ley, sin violar el derecho de los enjuiciables, no se debe olvidar que su labor – para que sea exitosa – lleva aparejado un cambio de actitud en el Consejo Nacional de la Magistratura que se refleje en el Consejo del Poder Judicial garantizando la independencia de los jueces ordinarios, la mayoría de los cuales son buenos.

Ese Magistrado debe tener el entrenamiento necesario para lidiar con un Consejo Superior del Ministerio Público compuesto – en su mayoría – por miembros del PLD que hoy pertenecen a la carrera: La labor se debe hacer con la minoría no partidaria y los pocos cuya designación la ley le permite al Presidente de la República.

Todo eso pasa por la realidad de que en primera fase, en el CNM que se compone de 8 miembros, el Presidente Medina podría tener 4, igual que el Presiente Abinader y, esa realidad también se reflejara en la justicia constitucional, puesto que a fin de año el Tribunal Constitucional renueva 4 miembros y en la Justicia Electoral – la peor de todas – cuyos miembros también vencen.

El Presidente electo seguirá sus compromisos de campaña, uno de ellos, la lucha en contra de la corrupción que si bien debe investigar los hechos del pasado, está obligada a un control preventivo de la Administración que se inicia – materia pendiente en el país -, entre otras cuestiones manteniendo controlados a los empresarios que siempre se cuelan en todos los gobiernos para desde ellos competir deslealmente  con los demás, con las cuotas de importación, el no pago de los impuestos y las licitaciones amañadas: En esto, Luis necesitara el apoyo de todos. 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *