¿La insulina puede afectar al cerebro?

¿La insulina puede afectar al cerebro?

La insulina es una hormona natural, necesaria para el correcto funcionamiento del organismo. ¿Cómo afecta al cerebro? Las investigaciones han podido establecer varias consecuencias.

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Hay quienes se han preguntado si la insulina puede afectar al cerebro. De hecho, en los últimos años se ha estudiado una posible relación entre esta sustancia y su papel en el desarrollo de las enfermedades neurológicas. ¿Qué se sabe al respecto?

Recordemos que la  insulina es una hormona natural que se produce en el páncreas. Su función está relacionada con el manejo de la glucosa en el organismo. En las personas con diabetes, la producción y funcionamiento de la insulina está alterado. Por esta razón, esta hormona se puede administrar también como tratamiento.

¿Cuál es la función de la insulina?

La función de la insulina consiste en transportar la glucosa al interior de las células. Cuando ingerimos alimentos, estos llegan al estómago; entonces, los hidratos de carbono que contienen se digieren hasta ser convertidos en azúcares más simples. Después, estos pasan a la circulación sanguínea.

Justo aquí es donde actúa la insulina. El páncreas produce esta sustancia y la libera en la sangre para que pueda transportar la glucosa hasta las células.  Es necesario que esto ocurra así porque las células utilizan la glucosa como fuente de energía para poder funcionar.

Lo que pasa en las personas diabéticas es que no son capaces de producir la insulina en el páncreas, la producen en muy poca cantidad, o no son susceptibles a su función. Cuando esto ocurre, el organismo no es capaz de utilizar los hidratos de carbono de los alimentos.

Las células sufren una falta de energía y tienen que recurrir a otros procesos metabólicos para obtenerla. Además, los niveles de glucosa en sangre permanecerán altos y pueden presentarse complicaciones en la salud. 

¿Cuál es la función de la insulina?
La insulina es una hormona segregada por el páncreas. Desempeña un papel importante en el control de la glucosa.

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¿Cómo afecta la insulina al cerebro?

Cuando hay déficit de insulina y los niveles de glucosa en sangre permanecen elevados, se producen daños en los órganos más importantes. Algunos ejemplos son el hígado, el corazón o los riñones. Asimismo, esta condición también afectan la circulación y los vasos sanguíneos.

En cuanto al sistema nervioso, algunos estudios sugieren que las personas diabéticas de larga evolución tienen menos tejido cerebral que aquellas con manejo correcto de la insulina. Además, el cerebro de las personas diabéticas parece envejecer dos veces más rápido cada año.

También se ha establecido la diabetes como uno de los factores de riesgo principales para padecer la enfermedad de Alzheimer. Parece ser que esto ocurre como mecanismo de defensa del tejido nervioso, es decir, las neuronas.

Estas llevan a cabo diferentes cambios en su forma y función para adaptarse y protegerse frente a una escasez de glucosa. Esto, como hemos comentado, es porque sin insulina la glucosa no puede llegar a acceder al interior de la célula, por lo que dispondrán de menos energía.

¿Cómo afecta la insulina al cerebro?
Algunos estudios científicos sugieren que las alteraciones en los niveles de insulina comprometen la salud cerebral.

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Insulina y cerebro: ¿qué tener claro?

Tanto para el sistema nervioso en general, como para el resto de órganos del cuerpo, mantener unos niveles adecuados de glucosa será fundamental. En el caso de las personas que no tienen diabetes, el ejercicio y una dieta adecuada serán fundamentales para lograrlo.

En cambio, en las personas con diabetes, será necesario diagnosticarla lo antes posible y comenzar el tratamiento. Dependiendo del tipo de diabetes, y de cómo comiencen los síntomas, las opciones terapéuticas variarán de una persona a otra.

Lo importante será mantener los niveles tanto de insulina como de glucosa dentro de los valores normales en la sangre. Si esto no es así, los daños en el organismo irán sucediéndose de forma progresiva hasta que algunos órganos dejen de funcionar.

En cuanto al cerebro, los niveles de glucosa altos y bajos de insulina harán que las neuronas sufran cambios para adaptarse a la falta de energía. Con estos cambios, el cerebro de personas diabéticas envejecerá más rápido de lo normal y se perderá masa del sistema nervioso.

Lo anterior conllevará a la pérdida de capacidades a nivel general. Además, es un factor de riesgo para demencias como el alzhéimer. Por eso, ante descontroles de la insulina, los controles médicos periódicos se vuelven esenciales.

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