Lamotrigina: usos y efectos secundarios

Lamotrigina: usos y efectos secundarios

La lamotrigina es un anticonvulsivo que ha causado preocupación entre los médicos porque en algunos pacientes provoca reacciones inmunes que pueden llegar a ser graves. Entérate en este artículo.

Lamotrigina: usos y efectos secundarios
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La lamotrigina es un medicamento anticonvulsivo que se emplea para tratar la epilepsia en pacientes mayores de 2 años. Sin embargo, su uso para el manejo de las convulsiones solo está aprobado para mayores de 16.

Este fármaco también se emplea como tratamiento de mantenimiento en adultos con trastorno bipolar. En algunos casos, la lamotrigina se utiliza para el manejo del dolor neuropático y la depresión.

Viene en tabletas para tragar, sublinguales, masticables o en comprimidos de liberación prolongada. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) ha advertido sobre potenciales efectos secundarios de importancia. A continuación hablaremos al respecto.

¿Qué tener en cuenta antes de tomar lamotrigina?

Los datos disponibles indican que alrededor del 10 % de quienes consumen lamotrigina sufren una reacción adversa. En un pequeño porcentaje, esa reacción puede ser fatal.

Antes de tomar lamotrigina es necesario informarle al médico sobre los siguientes puntos:

  • Otros medicamentos: informar sobre cualquier otro fármaco que se esté consumiendo, lo que incluye suplementos nutricionales, vitaminas y cualquier producto naturista.
  • Medicamentos hormonales femeninos: también se debe informar sobre el uso de anticonceptivos femeninos o cualquier terapia hormonal.
  • Antecedentes de enfermedad autoinmune: si en el pasado se ha tenido una reacción alérgica a algún otro principio activo.
  • Embarazo o lactancia: una mujer embarazada o que piensa estarlo debe indicárselo al médico.

De otro lado, se debe tener en cuenta que la lamotrigina puede provocar somnolencia o mareos. Por lo tanto, quienes realicen actividades que requieran máxima atención deben tomarlo en cuenta.

Epilepsia en un joven que toma lamotrigina.
El uso de lamotrigina para la epilepsia está avalado, aunque deben considerarse los riesgos y efectos adversos asociados.

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Efectos secundarios comunes

Los efectos secundarios más comunes de la lamotrigina son el dolor de cabeza y la erupción cutánea. Se presentan en 1 de cada 10 pacientes. También es habitual que aparezcan las siguientes manifestaciones:

  • Sueño o somnolencia.
  • Mareos, temblores o espasmos.
  • Insomnio.
  • Diarrea, náuseas o vómitos.
  • Cansancio y dolores musculares o en las articulaciones.
  • Irritabilidad, agresividad y agitación.

En contados casos surgen reacciones más graves, como el síndrome de Stevens-Johnson, el síndrome de DRESS, la necrólisis epidérmica tóxica, la coagulación intravascular diseminada, la linfohistiocitosis hemofagocítica (HLH) y otras anomalías en la sangre.

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Advertencia por el sarpullido por lamotrigina

Uno de los efectos secundarios más inquietantes de la lamotrigina es el sarpullido. Esta es una reacción alérgica que puede convertirse en una urgencia hospitalaria. En algunos casos ocasiona discapacidad permanente.

Esta reacción recibe el nombre de linfohistiocitosis hemofagocítica (HLH) y constituye una respuesta descontrolada del sistema inmune. Tienen más riesgo de presentarla los niños de 2 a 17 años que toman lamotrigina y quienes la combinan con otros fármacos.

Lo usual es que se presente en las primeras 2 a 8 semanas del tratamiento, pero puede surgir en cualquier momento. La erupción también podría ser síntoma de problemas más complejos, como el síndrome de Stevens-Johnson o la necrólisis epidérmica tóxica.

Síntomas principales

Los síntomas de una erupción leve por lamotrigina comprenden urticaria, hinchazón y picor en la piel. Si se trata de un caso grave pueden aparecer manifestaciones más severas, como inflamación en el rostro, los labios y la lengua, así como dificultad para tragar o respirar. Se asocia, a veces, a fiebre, náuseas y vómitos, moretones inusuales o sangrados, ictericia (coloración amarillenta en los ojos y en la piel).

Otros síntomas pueden indicar la presencia del síndrome de Stevens-Johnson, el que debe sospecharse ante ampollas moradas, tos y signos de cuadro gripal. Por su parte, el síndrome de DRESS se caracteriza por la producción exagerada de glóbulos blancos, lo que se detecta en una analítica bioquímica.

¿Por qué se puede producir la reacción a la lamotrigina?

La erupción por lamotrigina obedece a la hipersensibilidad frente al fármaco. Puede aparecer inmediatamente después de ingerirlo o varios días o semanas después. Hay algunos factores que implican un mayor riego y son los siguientes:

  • Edad: los menores de 17 años son más propensos.
  • Co-medicación: ingerir lamotrigina si se toman otros medicamentos, en especial si son anticonvulsivos.
  • Dosis inicial alta: con incremento rápido de los miligramos.
  • Antecedentes de reacciones alérgicas: en especial cuando la reacción se presentó frente a un anticonvulsivo.
  • Genética: hay factores genéticos que hacen más previsible la reacción adversa.
  • Uso indebido: alterar las dosis prescritas, ingerirlas a deshoras o suspender y reiniciar la ingesta.
Reacción en la piel por lamotrigina.
Las reacciones dérmicas por lamotrigina oscilan entre leves dermatitis y severos problemas en la piel.

Diagnóstico y tratamientos

Si se presenta alguno de los síntomas de reacción adversa, lo indicado es suspender el medicamento y consultar con el médico. Cuando aparece la erupción no hay forma de saber si va a agravarse o no.

El médico hará una entrevista y una exploración clínica. Es posible que también ordene algunas pruebas para detectar si hay algún otro daño.

El tratamiento dependerá de la gravedad de la reacción. Se pueden recetar corticosteroides o antihistamínicos para controlar la reacción. Si es grave será necesaria la hospitalización.

Prevención de las reacciones por lamotrigina

La mejor medida de prevención es la de informarle al médico sobre cualquier otro fármaco que se esté ingiriendo. También ponerlo al tanto sobre antecedentes de alergias o enfermedad autoinmune.

Es muy importante seguir las instrucciones de las dosis a ingerir. Así mismo, conviene observar la frecuencia exacta de la ingesta y estar atentos a cualquier reacción adversa leve que pudiese continuar con una cascada de síntomas asociados.

Se debe asistir a todas las citas médicas y practicarse todos los exámenes que el profesional ordene. A veces es necesario evaluar la respuesta al medicamento mediante pruebas de laboratorio.

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