Las críticas al Gobierno de Alberto Fernández por querer «apropiarse» la muerte de Diego Maradona

Las críticas al Gobierno de Alberto Fernández por querer «apropiarse» la muerte de Diego Maradona

Los emplazamientos de la Casa Rosada al gobierno porteño por el rol de la policía durante el velorio del ex futbolista, despertó una serie de cuestionamientos, dirigidos también a la decisión de permitir un acto masivo en medio de la pandemia.

La muerte de Diego Armando Maradona finalmente se politizó. Tras los emplazamientos de la Administración de Alberto Fernández al gobierno de la Ciudad de Buenos Aires -liderado por el opositor Horacio Rodríguez Larreta- por los incidentes ocurridos en las inmediaciones de la Casa Rosada durante el velorio del ex futbolista trasandino, la discusión se trasladó a la arena política, con recriminaciones de lado a lado.

 Tanto el Presidente trasandino como sus ministros criticaron el accionar de la Policía de la Ciudad -a cargo del gobierno porteño- y la sindicaron como responsable de los desórdenes registrados el jueves y que dejaron 13 detenidos y 12 heridos.

A eso se suman otros aspectos que politizaron la ceremonia, como el comunicado de la Casa Rosada en el que se afirma que los incidentes comenzaron luego de que se comunicara que el cierre de puertas del recinto sería a las 16:00 horas, algo que, aseguraron, se realizó a petición de la familia Maradona. Tras esto, desde la oposición se lanzaron con todo contra las autoridades del Gobierno nacional, a quienes acusaron de querer apoderarse de un hecho tan doloroso como el fallecimiento de uno de los más grandes ídolos argentinos.

«¡Demagogia y barrabravas son dos caras de la misma moneda! La responsabilidad de lo que está sucediendo es del Presidente de la Nación por permitir el velatorio en Casa Rosada. 

Quisieron apropiarse de un símbolo y sólo generaron violencia y destrucción», dijo Patricia Bullrich, referente del macrismo, ex ministra de Seguridad argentina y actual presidenta del PRO. Similar postura tuvo el senador radical Martín Lousteau, en su cuenta de Twitter: «Da vergüenza que en medio de esta tristeza colectiva, estén intentando sacar rédito político de TODO, sin hacerse cargo de NADA. Pobre familia que aún no lo puede despedir con la paz necesaria», expresó el jueves. Un día después, el parlamentario dijo a TN: «No creo que una familia elija usar la Casa Rosada, pero supongamos que la pidió, no es responsable de la organización o de la falta de ésta y tampoco se encuentra bajo una situación emocional para abordar todas las responsabilidades que se requieren».

Por su parte, el columnista Fernando Laborda indicó en La Nación que esto se veía venir. «El Gobierno vio en el dolor nacional por la muerte de Maradona la posibilidad de un baño de popularidad frente a las frías estadísticas que, desde el peak de imagen positiva de abril, no han hecho más que mostrar al presidente Alberto Fernández en franca caída», apuntó. Y agregó: «Todo lo que vino después fue previsible. Un simple cálculo sobre la cantidad de asistentes que se esperaban para la despedida del máximo ídolo del fútbol argentino y el tiempo disponible para que toda esa gente ingresara a la Casa de Gobierno era concluyente: iba a resultar imposible que todos los fanáticos pudiesen acercarse al salón donde se desarrollaba el velatorio y los incidentes estaban a la vuelta de la esquina. Ni la Casa Rosada era el lugar adecuado ni las diez horas previstas alcanzarían para el homenaje popular que soñó el Presidente».

Accionar ante el covid-19 Las críticas al Gobierno también pasaron por su decisión de dar pie a una altísima concentración de gente en medio de la crisis sanitaria por la pandemia de covid-19, que en Argentina ha contagiado a casi 1,4 millones de personas, de las cuales 37.941 han muerto. Justo en medio del velorio, el Ministerio de Salud publicó un tuit que fue blanco de los cuestionamientos: «La pandemia no terminó. Por Diego, por vos, por todos, sigamos cuidándonos», decía el mensaje, mientras en las cercanías de Balcarce 50 se reunían cientos de miles de personas que querían despedir a Maradona.

«Entre habilitar una movilización en medio de la pandemia hacia la propia Casa Rosada desde la que tantas veces se condenó a las caravanas opositoras y alojar un acontecimiento imborrable, Fernández y su equipo optaron por lo segundo y por prescindir de los riesgos sanitarios. No repararon en otro riesgo y esa amenaza se consumó: la violencia barrabrava llegó hasta el interior de la Casa de Gobierno y abortó el tramo final del funeral. Un bochorno», escribió Sergio Suppo en La Nación. Por su parte, Laborda remarcó que «abrir la posibilidad de que se congregara un millón de personas en plena pandemia en la Casa de Gobierno, mientras se insiste en mantener cerradas las escuelas, fue otro contrasentido y una señal de barbarie». «Esta decisión fue una vez más demostrativa de que el Gobierno nacional tiró hace rato la toalla en su pelea contra el covid-19, apostando exclusivamente a la llegada de una vacuna que aún no ha pasado por todas las fases de aprobación. Una apuesta que podría terminar generando falsas expectativas y seguir alimentando el lote de ciudadanos desencantados con el oficialismo, si los tiempos de la ciencia o la logística no acompañan los deseos gubernamentales», añadió. Con todo, un día después del funeral de Maradona, Argentina sigue llorando a su ídolo, mientras las críticas de un lado a otro persisten y, parece, no decaerán tan rápido.

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