Las encuestas fueron una vez más las grandes perdedoras en las elecciones de Estados Unidos

Las encuestas fueron una vez más las grandes perdedoras en las elecciones de Estados Unidos

Tal como ocurrió en 2016, en estos comicios no hubo prácticamente estudios de opinión que se aproximaran a los resultados reales. ¿Por qué ciclo tras ciclo los sondeos vuelven a fallar?

Aún no hay resultados definitivos para las elecciones de Estados Unidos. Todo parecería indicar que la victoria de Joe Biden será un hecho decretado en las próximas horas o días, y si bien casi todas las encuestas –tanto nacionales como estatales- destacaban al candidato demócrata como aquel con más probabilidades de quedarse con la Casa Blanca, los resultados reñidos difieren mucho de los vaticinios de una abrumadora victoria de Biden.

Sí, Joe Biden seguramente ganará el voto popular, además del electoral. Pero difícilmente la victoria sea de dobles dígitos como indicaban las encuestas. Las más conservadoras hablaban de una ventaja de 12 puntos, otras esperaban un 18 por ciento. Hasta ahora, con resultados parciales, la diferencia es de menos de tres puntos porcentuales.

Lo mismo, o peor aún, ocurrió con los resultados estatales. En Wisconsin se pronosticaban entre 6 y 8 puntos de ventaja para Joe Biden. El resultado final le dio la victoria al demócrata por un punto de ventaja. En Pensilvania auguraban una ventaja de arriba de 5 puntos para Biden, hoy sabemos que si gana el estado –que aún está en duda- será por un puñado de votos. Las únicas encuestas que parecen haber estado más acertadas son las que indicaban un empate técnico en Georgia, algo que estaría comprobándose. En Ohio, donde según el promedio de encuestas de FiveThirtyEight, Trump tenía antes del martes una ventaja de 0,8 por ciento, hoy con conteo cerrado se sabe que la ventaja fue de 8,2 por ciento.

¿Será que las encuestas se equivocan siempre que está Donald Trump involucrado?

A priori la respuesta sería que sí. El director del instituto de encuestas de la Universidad de Monmouth, uno de los más reconocidos en el país, Patrick Murray, dijo ante la prensa que “no se trata sólo de un par de estudios que se equivocaron. Esto fue masivo y fue algo particular de este ciclo electoral (…) pareciera que si el nombre Donald Trump está en la boleta, las probabilidades de que una encuesta sea acertada son mínimas”.

El propio Donald Trump culpó a las encuestas de lo que parece ser una derrota, anoche durante su alocución desde la Casa Blanca.

El candidato demócrata Joe Biden y el republicano Donald Trump (REUTERS/Kevin Lamarque/Carlos Barria)El candidato demócrata Joe Biden y el republicano Donald Trump (REUTERS/Kevin Lamarque/Carlos Barria)

“Las encuestas fueron diseñadas para que nuestros votantes se queden en las casas, creando la ilusión de una ola a favor del señor Biden y desincentivando a los donantes republicanos. Son una interferencia electoral en el sentido más literal”, acusaba Trump.

Más allá de la polémica frase de que las encuestas generan interferencia electoral y de la teoría conspirativa detrás de ellas, es innegable que en las dos elecciones en las que Donald Trump se postuló, las encuestas sufrieron sus peores papelones.

Una de las teorías más populares tiene que ver con el voto oculto, aquellos apoyando al Presidente que no lo dicen abiertamente. Otra teoría indica que los seguidores de Trump, al ser menos urbanos, son más difícil de localizar.

Otros expertos, como el Profesor Eduardo Gamarra, encuestador y analista político, ven las cosas diferentes.

“No creo que las encuestas se hayan equivocado. Puede haber un error en el número, que a veces está por dentro del margen de error, pero en las encuestas nacionales se mide el voto popular. Y el voto popular lo ganó Biden. Es muy difícil equivocarse allí porque 9 de las últimas 10 elecciones, los demócratas ganaron el voto popular. Hay más demócratas en el país, hay más zonas urbanas (…) en los estados es más complicado, pero sobre todo por la metodología. Hoy es muy difícil conseguir que alguien responda el teléfono. Sólo un dos por ciento de la gente lo hace. Y cuando se los contacta digitalmente no sabemos a ciencia cierta quién está respondiendo. Puede ser el niño de la casa”, explicaba a Infobae este profesor de la Universidad Internacional de la Florida.

Con menos personas utilizando teléfonos de línea, la industria de las encuestas se ha volcado a mensajes automatizados a través de celulares y sondeos digitales. Seguramente tras este nuevo revés en la credibilidad de las encuestas se busquen nuevas maneras de arribar a resultados más confiables.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *