LeBron James agiganta su leyenda ante los Celtics y atrapa su octava final de la NBA consecutiva

LeBron James agiganta su leyenda ante los Celtics y atrapa su octava final de la NBA consecutiva

LeBron James completó en el TD Garden de Boston otra de las más conmovedoras actuaciones de su extraordinaria carrera. Asumió la responsabilidad absoluta para alcanzar la octava final de la NBA seguida en su extraordinaria carrera, la cuarta consecutiva con Cleveland, gracias a un triunfo en un escenario legendario y ante los Celtics (79-87). El equipo de Boston, pese a su derrota en el partido definitivo de la final del Este, completó una temporada memorable en la que se sobrepuso a las bajas de sus dos estrellas principales, Gordon Hayward y Kyrie Irving.

Los Celtics habían ganado los diez partidos que habían disputado en el TD Garden en estos ‘playoffs’. En la final de Conferencia llegaron a tener a los Cavaliers contra las cuerdas, con un 2-0 para empezar, con un 3-2 después que les dejaba a un triunfo de volver a la final absoluta por primera vez desde 2010. Pero enfrente estaba LeBron dispuesto, una vez más, a sobrepasar los límites que hiciera falta, a pesar de la desventaja de campo de un equipo que salía de una temporada regular muy turbulenta en la que solo pudo clasificarse en la cuarta plaza del Este. El 23 cargó con toda la responsabilidad y no buscó jamás ningún tipo de excusa a pesar de tantas dificultades, la última y muy importante, la baja por lesión de Kevin Love.

Los Cavaliers necesitaban a un LeBron plenipotenciario, incombustible y certero. Y LeBron, a sus 33 años, en su partido número 100 esta temporada, jugó los 48 minutos, se hizo el amo y señor del juego, actuó de base, de alero, dentro, fuera, de lo que hiciera falta para alcanzar el triunfo definitivo en la final de la Conferencia Este. Sumó en esos 48 minutos sin el más mínimo descanso 35 puntos, 15 rebotes, nueve asistencias y dos tapones.

El Rey también perdió ocho balones y vio cómo el joven talento de los Celtics, Jayson Tatum, le desafiaba retratarlo para el póster, con un mate ante sus narices. Nada le inmutó. LeBron no cejó en su empeño y se sobrepuso a los marcajes alternativos que le asignó Brad Stevens, el joven y muy bien valorado técnico de los Celtics. Cuando no se le enganchaba Morris, era Brown, y cuando no Tatum, incluso Horford o Rozier. Fue la diana permanente de toda la defensa de los Celtics en un partido cargado de tensión y que puso a prueba los nervios y el temple de todos los jugadores.

El mérito de los Cavaliers fue dejarse mecer por el sentido estratégico y las maniobras de LeBron. Sacó rédito de la excelente labor de Jeff Green, que entró en el quinteto titular en la plaza que dejó vacante el lesionado Kevin Love, y se mostró a la altura con 19 puntos y ocho rebotes. Las aportaciones puntuales de Tristan Thompson, con 10 puntos y nueve rebotes, de JR Smith, con 12 puntos, y de George Hill, con seis puntos, ayudaron a que LeBron fuera modulando la intensidad del juego hasta que se adueñó por completo de la situación en el último cuarto.

En un partido dominado por el tremendo esfuerzo defensivo de ambos equipos, los Celtics dominaron la primera parte (43-39), pero fueron de más a menos. Jayson Tatum fue su mejor hombre con 24 puntos y siete rebotes, aunque acabó siendo eliminado y un punto desesperado en su intento de frenar a LeBron.

Al Horford empezó muy bien y concluyó con 17 puntos, cuatro rebotes y tres asistencias. Marcus Morris aportó 14 puntos y 12 rebotes. Terry Rozier se quedó en cuatro puntos tras fallar los 10 triples que intentó.

Los triples fueron una de las claves del partido. Los Celtics solo anotaron 7 de 39 (un 17,9%) y su porcentaje en los lanzamientos fue igualmente bajo, un 34%. Los Cavaliers cometieron siete pérdidas más, pero fueron ligeramente más certeros en los triples con 9 de 35 (un 25%), y mucho más en los tiros de campo (45%).

Los Cavaliers estarán en definitiva en la final absoluta por cuarto año consecutivo y con ellos José Manuel Calderón. El base español, a sus 36 años, aunque en los ‘playoffs’ apenas ha jugado una media de apenas diez minutos, realizó una excelente labor cuando faltó George Hill durante la temporada regular. Tyronn Lue redujo al mínimo las rotaciones en los ‘playoffs’ y en el séptimo partido solo dio minutos a siete jugadores.

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