Los precios inmobiliarios en EE.UU. se disparan y dejan a los más necesitados en peligro de desalojo

Los precios inmobiliarios en EE.UU. se disparan y dejan a los más necesitados en peligro de desalojo

El salario mínimo alcanza para pagar el alquiler de un monoambiente en tan solo el 7 % de los condados del país.
Los precios de la vivienda en Estados Unidos crecen por segundo mes consecutivo y han subido un 2 % comparado con julio, y un 17.8 % más que el año pasado, según consta en el último reporte de la Asociación de Agentes Inmobilarios, que pone sobre la mesa que la crisis de la vivienda en ese país se agravó por la pandemia.

Para conocer más a fondo sobre este problema, RT ha conversado con Nkechi Feaster, vecina de Washington D. C. y defensora de la comunidad sin vivienda.

Hace tan solo un año que esta mujer es capaz de pagar un alquiler con su trabajo. La inestabilidad laboral y los bajos salarios han supuesto que durante más de una década haya tenido que vivir en refugios o en programas de ayuda de vivienda temporal. Ahora asesora a personas en la capital estadounidense que están en la misma situación.

«Desde 2015 hasta el año pasado me mudé 8 veces. Siete veces sólo en 2017 hasta el año pasado, porque llegué a un punto en que me negué rotundamente a volver al sistema de refugios. Me negué absolutamente a volver a unos servicios públicos que no me iban a tratar como a un ser humano», comentó la activista.

Salario mínimo insuficiente

Según un reciente estudio de la Coalición Nacional de Vivienda para Personas de Bajos Ingresos, un trabajador a tiempo completo y cobrando el salario mínimo puede pagar el alquiler de un apartamento de una habitación en tan sólo el 7 % de todos los condados de EE.UU.

Según el gobierno, una persona no debería dedicar más del 30 % de sus ingresos al alquiler. Sin embargo, siguiendo esa directriz, ni siquiera en lugares como la capital, donde el salario mínimo supera al establecido por la ley federal, éste es suficiente.

En palabras Pablo Wong, agente inmobiliario de San Francisco, California, «ese ha sido un problema por muchos tiempos, sobre todo en estados como California, donde el costo de la vivienda es muy alto y la manera que mucha gente ha logrado poder sobrevivir o pagar esa renta es cuando tienen más de un salario en la vivienda».

«Por ejemplo el esposo y la esposa trabajan, también los hijos contribuyen o hay un tío o una tía que también vive y trabaja. Pero sí es un problema para la gente. No solo alquilar, también comprar vivienda es un problema a veces con salarios tan bajos», resume.

‘Expulsar a los pobres’

En EE.UU., más de la mitad de las casas se acaban adjudicando por encima del precio de venta. Y aunque Wong asegura que no estamos ante una burbuja como la de la anterior crisis de la vivienda en 2008, abogados especializados denuncian que el mercado sí está viviendo una ficción cuya culpa, en buena parte, es de las administraciones.

«El cuento de hadas que contaron los políticos locales tantas veces es que tenemos que seguir dando nuestro dinero público. Tenemos que seguir dando terreno público a los constructores privados para que puedan construir, construir, construir y crear el efecto de filtración en el que los más pobres se benefician gradualmente de la creciente riqueza de los más ricos», señala el abogado especialista en vivienda Will Merrifield.

«Esto es [Milton] Friedman, esto es Ronald Reagan. El efecto derrame jamás sucede. En cambio, estamos subvencionando un mercado de lujo que es una burbuja, que es insostenible. Puedes hablar con muchas personas que viven en estos edificios y te dirán que nuestro edificio no está lleno. Tenemos vacantes en este edificio. Pero creo que para que la industria inmobiliaria pueda mantener esta ficción tiene que mantener estos precios artificiales incluso si no pueden llenar sus edificios», añade.

Desplazamiento forzado

Según un estudio publicado en 2019, la capital de Estados Unidos sufrió entre los años 2000 y 2010 uno de los mayores fenómenos de desplazamiento forzado de habitantes autóctonos debido a los precios de la vivienda. Esto sobre todo afectó a sus ciudadanos afroamericanos, con una estimación de expulsión de hasta 20.000 de ellos. Ahora, en los barrios donde este grupo demográfico es mayoría, las notificaciones de vacancia vuelven a encontrarse por doquier.

«Los más afectados son los inmigrantes, son los hispanohablantes, son los afrodescendientes y claro, los pobres. Hay un fenómeno aquí que se llama gentrificación, que está sacando a muchísimas familias pobres de los vecindarios para que las grandes corporaciones de bienes raíces puedan aprovechar esa crisis estructural, sacar a los pobres y subir las rentas», afirma el profesor de la Universidad Pública de Nueva York, Daniel Shaw.

Lotería de viviendas

A su vez, Dairo Romero, organizador comunitario de la Agencia de Planificación Económica de La Misión (MEDA) con sede en San Francisco, apunta a una necesidad de disponer de más fondos construir viviendas accesibles.

«A través de los años han quitado muchos fondos para eso y por eso es muy difícil acceder. En San Francisco por ejemplo hay proyectos de vivienda económica. Es una lotería, y por cada unidad disponible hay más de 90 personas aplicando a una lotería», detalla.

Una rifa cuyo premio gordo es un techo que poder pagar. El problema es que, en caso de no resultar agraciado, se acaban teniendo demasiadas papeletas para acabar viviendo en la calle.

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