Merkel confía en acuerdos bilaterales sobre migración para aplacar a la CSU

Merkel confía en acuerdos bilaterales sobre migración para aplacar a la CSU

La canciller democristiana de AlemaniaAngela Merkel, acuciada por el plazo que arrancó a sus socios de la socialcristiana CSU bávara para negociar una solución europea a la cuestión migratoria, viaja hoy a Bruselas convencida de que tal solución conjunta no es posible aún, pero al tiempo cuenta con no regresar a Alemania de vacío. Tras la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la UE de hoy y mañana, expira el plazo acordado con los socialcristianos, y Merkel espera poder venderles un resultado aceptable: acuerdos trilaterales o bilaterales entre países afectados por los flujos de migrantes hacia Europa para frenar las llegadas. Confía así Merkel en atajar la fractura abierta en el bloque conservador, que está amenazando la integridad de su Gobierno de coalición, que echó a andar hace tres meses, y en el que participan también los socialdemócratas del SPD.

“Siempre que sea posible, que­remos encontrar soluciones europeas; donde no sea posible, queremos reunir a quienes estén dispuestos a desarrollar un marco de acción común”, dijo Merkel de la cuestión migratoria en Bruselas el pasado domingo, después del encuentro informal de líderes de 16 estados miembros que le organizó, a toda prisa, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.

Los socios bávaros insisten en su plan de rechazar a ciertos migrantes en la frontera

Merkel había recabado antes el respaldo del presidente francés, Emmanuel Macron, para “acuerdos bilaterales o trilaterales por interés mutuo” entre países concretos, y este martes en Berlín hizo lo propio con el presidente español, Pedro Sánchez. Habrá fondos europeos, prometió la canciller a España, para cada país del sur de Europa que, por tener más trato con los países de tránsito o de origen de los migrantes, lidere la cooperación con ellos en nombre de otros estados miembros para controlar los flujos.

La CSU, inquieta por la posibilidad de perder su mayoría absoluta en las elecciones de Baviera del próximo octubre ante el auge de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), se ha volcado en una ofensiva antiinmigración, que incluye el plan del ministro del Interior, el socialcristiano Horst Seehofer, de rechazar en la frontera a migrantes en ciertos supuestos. Todo esto ocurre justo cuando están disminuyendo las llegadas (véase gráfico). En Alemania se inscriben al mes unos 11.000 nuevos solicitantes de asilo, nada que ver con las elevadas cifras de hace tres años.

Seehofer –aplaudido por el presidente de Baviera, Markus Söder– quiere poder rechazar en el confín a migrantes que intenten volver a entrar en Alemania tras haber sido deportados y a aquellos registrados en otro país de la UE y que, según el protocolo de Dublín, deberían solicitar asilo en ese país. Merkel se opone a aplicar medidas como esas de modo unilateral, aunque no es descartable que las acepte si se enmarcan en acuerdos bilaterales o trilaterales con países que tienen fronteras exteriores de la UE.

“El viernes no habrá una solución para todo el paquete de asilo”, admitió Merkel en la rueda de prensa del martes con Pedro Sánchez. Esa noche pasó cuatro horas reunida con líderes de su partido, la CDU, de la CSU y del SPD hablando de migración. El resultado fue nulo. “Esto es muy serio; hemos visto en las conversaciones que no se trata de algo menor, hay temas centrales”, advirtió Volker Kauder, jefe del grupo parlamentario de la CDU. Andrea Nahles, presidenta del SPD, dijo que “la situación es muy tensa”.

El plazo de dos semanas acordado por Merkel y Seehofer que expira tras la cumbre “es muy claro”, recordó ayer Alexander Dobrindt, líder parlamentario de la CSU. Las cúpulas de ambos partidos, cada una por su cuenta, tienen previsto reunirse el domingo para evaluar lo obtenido por la canciller en Bruselas y obrar en consecuencia.

Pero, al mismo tiempo, se ven señales de apaciguamiento. Así, el socialcristiano Dobrindt dijo que la CDU y la CSU comparten “un destino común” –son partidos aliados desde hace 70 años– y que “el objetivo es que siga siendo así”, y Seehofer aseguró que no ve una ruptura de la coalición de Gobierno. En cualquier caso, la bronca no está beneficiando a los conservadores en las encuestas. En la última, publicada el martes por el instituto INSA, la CDU/CSU recibía el 29% de apoyos (en las elecciones del pasado septiembre cosecharon el 33%). Por otra parte, para sorpresa de algunos, el barómetro del instituto Forsa publicado el lunes indicaba que Merkel goza de más respaldo en Baviera que Söder y Seehofer; ella tiene el 43%, y ellos, el 37% cada uno.

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