Multas “fantasmas”: El dolor de cabeza de los chóferes de carros públicos

Multas “fantasmas”: El dolor de cabeza de los chóferes de carros públicos

Reunidos en el control de las rutas, compartiendo anécdotas de su día a día bajo un árbol, es la constante que se visualiza en los lugares donde se reúnen los chóferes de carros y guaguas públicas, mejor conocidos como transporte de “concho”.
Al vernos, muchos se asustan y deciden no hablar sobre una problemática que afecta desde hace años a este grupo de trabajadores: las multas “fantasmas” e «injustas» que son colocadas por los agentes de la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (Digesett).
Julio Abreu, un adulto mayor que tiene 48 años trabajando en el transporte público y más de 20 laborando como conductor en la ruta de Cristo Rey, dice que solo le han colocado cuatro multas y que de estas solo le autorizaron pagar dos que le costaron unos RD$2,000.
Explicó que a la mayoría de sus compañeros les han puesto sanciones sin razón aparente y llama a las autoridades a tomar cartas en el asunto para parar con el “abuso” contra los chóferes.
“Que resuelvan el problema del transporte, poniendo multas no se acaba el inconveniente sino estudiando el panorama, las multas lo que hacen es empobrecer a las personas. Uno deja de comer para pagarlas y los que sufren son nuestros hijos, ricos o pobres, aquí el tránsito está obstruido desde 1973 para acá”, manifestó.
De su lado, Esteban Quezada, del corredor Luperón, quien trabaja en esta área desde el 2003, indicó que cuando fue a renovar su licencia tenía 17 multas, de las cuales solo le pertenecen cinco.
“Me salieron multas hasta del 2011 y son como 16 mil pesos, fui a la institución y les pregunté que cómo he renovado licencia cada cuatro años si yo tenía deudas con ellos y me dijeron que debo resolver ese problema por mi cuenta”.
Dice que a pesar de que nunca se han llevado su vehículo, los agentes deben revisar la manera en la que están haciendo su trabajo porque es injusto que deban pagar un dinero sin cometer faltas.
También Andrés Bonilla de esta misma ruta, tiene unas 11 multas de las que se dio cuenta hace unos seis meses cuando fue a renovar su licencia.
Con 22 años trabajando como chófer de carro público, debe pagar un monto de RD$12,000 para limpiar su expediente.
“Ellos me pusieron a apelar por tres meses pero no me dieron ninguna respuesta. Sé que debo buscar el dinero para resolver porque no puedo andar ilegal”, dijo.
Hizo un llamado a las autoridades para que eliminen las multas que están el sistema y empezar desde cero e indicó que deberían implementar un método donde los chóferes puedan firmar las multas para que haya una constancia de que cometieron una infracción.
Algunos dan la razón a los agentes
A Brayan Pérez le han puesto 3 multas por recoger pasajeros donde no debía y a pesar de que no había ninguna señalización que lo prohibiera, explica que acepta sus multas porque “se las ganó”.
En ese orden, Elpidio Alcántara de la ruta Pantoja-Kilometros-Santo Domingo Oeste, dijo que lo que deben hacer sus compañeros es aceptar las disposiciones de los agentes, ya que al final los únicos que terminan perdiendo son ellos porque deben pagar ese dinero sin tenerlo.
“Si un Amet (como continúan llamando a los agentes de la Digesett) me dice que me pare y que no recoja pasajeros, simplemente lo hago, los chóferes no tenemos razón en algunas ocasiones porque no acatamos las ordenes”, sostuvo.

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