Participación en política

Participación en política

La importancia de la participación de los ciudadanos en la política quedó plasmada en la fervorosa expresión de Antonio Gramsci: “Creo, como Fiedrich Hebbel, que ‘vivir significa tomar partido’. No pueden existir quienes sean solamente hombres, extraños a la ciudad. Quien realmente vive no puede no ser ciudadano, no tomar partido. La indiferencia es apatía, es parasitismo, es cobardía, no es vida… La indiferencia es el peso muerto de la historia”.

Motivado también por su trascendencia, el constituyente petrificó la participación en la Carta Magna, al disponer como fin esencial de los partidos políticos lo siguiente: “Garantizar la participación de ciudadanos y ciudadanas en los procesos políticos que contribuyan al fortalecimiento de la democracia”.

Lo anterior tiene su explicación en el hecho de que es a los partidos políticos a quienes les corresponde, como mediadores institucionalizados entre la sociedad civil y quienes toman las decisiones, nominar los candidatos a los cargos de elección popular.

Cuando se habla de democracia representativa se está haciendo referencia, al mismo tiempo, a la democracia participativa. En ese orden, tal y como sostiene el reconocido politólogo italiano, Giovanni Sartori: “Participación es tomar parte activa, voluntaria y personalmente”.

En la obra ‘Comportamiento político y electoral’, Eva Anduiza y Agustí Bosch, formulan la interesante interrogante: ¿De qué manera se participa?, dando por respuesta que la participación política toma formas muy diferentes, desde la emisión del voto hasta el activismo en una asociación u organización política, pasando por los contactos directos con políticos y la participación en manifestaciones, actos de protestas, etc.

Como ejemplos de forma de participación política se pueden mencionar los siguientes: 1) votar en elecciones o referéndum; 2) colaborar y participar en distintos aspectos de campaña electoral (asistencia a mítines, marchas, colocar propagandas, etc.); 3) ser miembro activo de un partido político; 4) ser miembro activo de un grupo, asociación u organización de carácter político (sindicato, organización empresarial, organizaciones no gubernamentales, etc.); 5) participar en manifestaciones y actos de protestas; 6) boicotear determinados productos por razones políticas, éticas o medioambientales, etc.); 7) desobedecer una ley por razones políticas o éticas; 8) participar en plataformas, grupos o asociaciones sobre cuestiones locales como la protección del medioambiente; y 9) colaborar en algún mecanismo de participación directa en políticas locales, tales como juntas de vecinos y presupuestos participativos.

De las anteriores formas de participación política se destaca la electoral, la cual, como sostienen los referidos autores, es una forma de participación esencial y perfectamente integrada en la estructura institucional de las democracias representativas. La participación electoral implica el ejercicio del sufragio, tanto activo como pasivo, así como la participación de los ciudadanos en los actos propios de las campañas electorales.

Como se ha podido apreciar, son tan numerosos y variados los espacios de participación política desde los cuales los ciudadanos pueden contribuir con el bienestar de la nación, que solo los indignos de ser llamados ciudadanos permanecen indiferentes ante las dificultades que afectan a sus pueblos.

Por. Eddy Olivares Ortega
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