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Pastor Adrián Rodríguez: “Yo no nací en Haití, pero soy Haitiano”.SANTO DOMINGO,RD.- La crisis por la construcción del canal sobre el río Masacre, impulsado por un sector de poder en el vecino país de Haití, sigue dando de qué hablar, ante la negativa de estos a parar la obra, como ha exigido el gobierno dominicano, como condición para sentarse en la mesa del diálogo.En ese sentido, el pastor Adrián Rodríguez, conversó con el comunicador Ariel Lara, en su espacio VISIÓN RDN, donde fijó su posición en torno al conflicto que mantiene enfrentadas las autoridades de ambos lados de la isla Hispaniola.El religioso inició su participación en el referido espacio, diciendo que es dominicano de nacimiento, pero que por sus venas corre sangre haitiana, por lo que dijo ser un ciudadano haitiano.“Yo lo que no nací en Haití, pero soy haitiano”. Dijo el pastor, al referirse a la estudiante Lizzy George Griffin, la cual cuestionó al presidente dominicano, Luis Abinader, en un encuentro que sostuvo con estudiantes de la Universidad de Columbia, en los Estados Unidos, en torno al supuesto “maltrato” que reciben los ciudadanos de la parte Oeste de La Española.“Cómo esa joven va a decir, que yo, siendo haitiano, soy esclavo de un dominicano”. Expresó, además de indicar que lo expresado por la joven, NO TIENE FUNDAMENTOS y que en República Dominicana no existe el racismo Y TODOS SOMOS IGUALES A LOS OJOS DE DIOS.Asimismo, se refirió a las declaraciones de la cantante urbana, Sarodj Bertin Durocher, hija de la asesinada abogada y activista política, Mireill Durocher, la cual asume una posición en defensa de la construcción del canal de riego sobre el río Masacre, alegando que los haitianos también tienen derecho a aprovechar el agua del importante afluente que sirve como línea limítrofe entre las dos naciones.“El río no le pertenece ni a Haití ni a República Dominicana”. Sentenció el pastor, haciendo referencia a un precepto bíblico que dice: “La biblia establece que de Jehová es la tierra, el mundo y lo que en él habita”. Dijo.De igual manera, el influyente religioso dijo, que la solución al conflicto no es a través de las armas, sino doblando las rodillas y pedir la dirección del creador para la solución del mismo.“El diablo lo que quiere es sangre; que República Dominicana y Haití se armen y esto no se puede permitir, porque no es el deseo de Dios”. Concluyó.

