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Pensando
Los radares de concientización

A la sazón de radares que multan los excesos de velocidad de forma digital, los radares de la conciencia nacional están funcionando frente a la simulación y el engaño de las medidas que tiendan a esclarecer la transparencia de los recursos del erario público.
La práctica y el deseo inmoderado de riquezas mal habidas es un veneno en la mente de políticos que contamina y destruye las verdaderas soluciones para corregir la brutal conspiración que pone en peligro, no solo la soberanía económica del endeudamiento externo, sino también la soberanía de nuestra identidad como nación.
La naturaleza ha escondido el oro bajo la tierra sembrando la codicia de desgraciados devoradores que la explotan perjudicando aún más la miseria. Hoy día, la fertilidad de la concientización nos da los frutos a través de la germinación que crea conciencia de que, en la valiente y responsable administración de justicia, se cifran las esperanzas de la equidad que solo proporciona el imperio de la ley, forjador de la verdadera transparencia que debe preservar los recursos del estado en el beneficio de las necesidades igualitarias frente al patrimonio de los dominicanos.
Ya basta de retoricas populistas, de asesores foráneos pagos por el erario público, de promesas incumplidas; se trata de acciones responsables que comprometan la seguridad de los recursos que hoy son devorados por la corrupción y la impunidad. Los radares de la conciencia cada día crecen y fiscalizan las verdaderas acciones y sus resultados; y al mismo tiempo, en su momento, juzgarán el engaño y la simulación.
