Políticos de internet

Políticos de internet

Cuando en el año 1440 el alemán Johannes Gutenberg inventó la imprenta moderna, de incomparable utilidad para la política, habían transcurrido aproximadamente quince siglos desde que Quinto Tulio Cicerón, en el año 64 a. de C., escribió su Breviario de Campaña Electoral, en ocasión de la candidatura al consulado de su hermano Marcos Tulio Cicerón.

Motivado por esta aspiración de Marcos Tulio Cicerón a la más alta magistratura romana, Quinto Tulio Cicerón escribió el referido instructivo de campaña, en el que, entre otras cosas, le recomendó hacer uso de su extraordinaria oratoria, los favores realizados, su honradez, la adhesión de los amigos y ofrecer beneficios, que eran en ese tiempo los medios de campaña más efectivos.

Las sucesivas apariciones del periódico, el telégrafo, el teléfono, la radio y la televisión, revolucionaron la actividad política.

Sin embargo, de las invenciones antes mencionadas la que más ha influido en la política es la televisión, a tal extremo de que el reconocido politólogo italiano, Giovanni Sartori, en su obra, Homo Videns, La sociedad teledirigida, ha calificado la democracia actual como una democracia de video.
Tal es la influencia de la televisión, que todavía nadie puede competir con éxito en una campaña electoral sin contar con ella, lo que se debe, sin duda, a su excepcional poder de llevar la imagen y la propaganda del candidato a cualquier lugar en que se encuentren los electores.
A causa de su innegable incidencia, la televisión es extremadamente costosa. Esto ha provocado una competencia desigual en los procesos electorales, en perjuicio de la integridad de los mismos.
En la referida obra de Sartori, este se pregunta: “¿Está, o estará, superada la televisión? A seguida el autor responde: “Las nuevas fronteras son Internet y el ciberespacio, y el nuevo lema es ‘ser digitales’. El salto es grande y la diferencia es esta: que el televisor es un instrumento monovalente que recibe imágenes con un espectador pasivo que lo mira, mientras que el mundo multimedia es un mundo interactivo (y, por tanto, de usuarios activos) y polivalente (de múltiple utilización) cuya máquina es un ordenador que recibe y transmite mensajes digitalizados. Entonces, ¿está superada la televisión? Si la comparación se establece entre máquinas, entonces la máquina superior es, sin duda alguna, el ordenador”.
No cabe duda que la teledemocracia está dándole paso aceleradamente a la ciberdemocracia. En ese sentido, en su obra Comunicación Política, Internet y Campañas Electorales, Javier del Rey Morató, advierte que “la interrupción de Internet supone un desafío para la política, un desafío para los medios de comunicación tradicionales –ellos también están en la red, y se enfrentan a fórmulas novedosas e imaginativas de comunicación, que ya no controlan-, y un desafío para la nueva ciudadanía de la democracia, cuya participación en el debate público pasa ahora por la red”.
Hechizados por la magia de las redes sociales, ahora los políticos, incluidos los presidentes y demás mandatarios, aman más a sus seguidores de Twitter, Facebook e Instagram que a los de sus propios partidos. Los likes o me gusta son sus fantasiosas consultas de cada día. Una nueva forma de hacer política.

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