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Quiero ser un informal
Esta columna viene abogando hace años por que las autoridades despierten y enfrenten el creciente problema de la informalidad laboral.
Esa informalidad que mantiene los ingresos deprimidos, ajenos a los beneficios de la ley de seguridad social, marginados del real sistema financiero y ausente de sus obligaciones tributarias. Esa informalidad que representa con creces la mayoría de la fuerza laboral y productiva del país.
Recién he vivido un ejemplo del porque esa enorme informalidad que les relato a seguidas.
Hace pocos años pensaba emprender una actividad comercial y constituí una empresa con un capital de RD$100,00.00.
La idea no prosperó, la empresa no tuvo actividad, RNC u otra formalidad por lo cual decidí cerrar la misma. ¡O, que odisea he tenido que enfrentar!
Primero, contratar un abogado que prepare nómina y acta de asamblea extraordinaria para decidir la disolución y nombrar liquidador.
Luego que se prepare un informe del liquidador y pagar también una publicación en el periódico junto a una nueva asamblea de liquidación y registrar la disolución en el registro mercantil.
Finalmente producir y presentar una carta de garantía para la Dirección General de Impuestos Internos (DGII). Todo un mes y un total de gastos y honorarios RD$46,000.00.
Pero ahí no acaba el cuento. A seguidas tuve que contratar un contable para que me ayudase con la DGII, donde comienzo por completar y depositar el formulario de liquidación de los impuestos sobre los activos para los últimos tres años.
Y para el colmo de los colmos, ¡pagar tres años del impuesto de residuos sólidos a pesar de que como empresa no se botó ni un alfiler! Y agréguese a toda esta burocracia la necesidad de llenar y depositar otro formulario, ahora titulado formulario invocación de prescripción de deuda, gerencia de cobranzas. Otros RD$ 30,000.00 en gastos y honorarios.
En resumen, cerrar una empresa que nunca tuvo actividad alguna me ha llevado casi dos meses y más de RD$76,000.00 en gastos directos.
Díganme ustedes, por favor, con semejante burocracia, papeleo, visitas a oficinas, contratación de profesionales y gastos monetarios, ¿quién carajo quiere formalizarse?
Sin resolver estos escollos y burocracia que justifique la enorme sobre empleomanía pública, no hay forma de combatir la informalidad laboral.

