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Requerimos una fuerza laboral capacitada
La opinión pública del país se va hundiendo en la politización de una propuesta coyuntural para enfrentar una crisis que parece está finalizando, sentencias judiciales a corruptos benignas y otras muy fuertes, y otros temas que van pasando con los días.
Sin embargo, persisten temas que por sus implicaciones para el futuro del país más allá a estos hechos relevantes, deberían ocupar nuestras prioridades.
Uno de esos temas fundamentales deriva muy fácilmente en la explosión incontrolable (o falta de voluntad) del parque de motor conchos y los llamados delivery. La mayoría de los que ejercen esos oficios se destacan por su falta de civilidad y conductas agresivas. Todo ello proviene de un solo origen: la falta de conocimientos para ejercer otros oficios.
Está comprobado que una formación académica adecuada es la mejor base para aumentar los niveles de ingresos de las personas, y por ende la calidad de sus vidas.
Un estudio reciente elaborado bajo los auspicios de la Confederación Patronal indica que completar un ciclo universitario puede representar hasta un 86 % de mejoría en el ingreso de una persona. Y conste, esta mejoría es válida no sólo para el campo universitario, sino también para el técnico y vocacional.
Para ir logrando esta capacitación de nuestra fuerza laboral, incluyendo a una gran mayoría de los informales que dominan la economía, el país promulgó la ley 66-97 que exige al Estado destinar el 4 % del producto interno bruto (PIB) o el 16 % del Presupuesto Nacional (la cifra que resulte mayor) exclusivamente al sector educativo.
Sin embargo, el despilfarro, falta de una planificación adecuada y excesivas inversiones en una pobre infraestructura, han limitado la efectividad de los enormes recursos financieros que esta ha representado.
Aún estamos a tiempo de enfrentar la deserción escolar, así como el muy pobre nivel de aprendizaje en nuestras escuelas. Sin esta necesaria mejoría nunca tendremos una materia prima humana adecuada para construir una fuerza laboral capacitada.
Ha llegado el momento de dejar a un lado las coyunturas y enfocarnos en los temas fundamentales para lograr un mejor futuro para todos.

