Sentencian a cadena perpetua al multimillonario Robert Durst por el asesinato de su mejor amiga en 2000

Sentencian a cadena perpetua al multimillonario Robert Durst por el asesinato de su mejor amiga en 2000

El hombre no tendrá derecho a solicitar libertad condicional.

El Tribunal Superior de Los Ángeles (EE.UU.) ha condenado este jueves a cadena perpetua sin posibilidades de salir bajo libertad condicional al multimillonario Robert Durst, de 78 años, por el asesinato de su mejor amiga Susan Berman en 2000.

El dictamen llega después de que el pasado 17 de septiembre un jurado encontró culpable a Durst sobre los cargos imputados. El abogado del criminal, Dick DeGuerin, ha anunciado que planean formular una apelación al veredicto.

La parte acusadora sostuvo que el multimillonario decidió asesinar a Berman, ya que ella le había ayudado a componer una coartada falsa en 1982 en relación con la desaparición de su esposa Kathleen y por lo tanto, temía que su amiga pudiera revelar lo sucedido a la Policía.

Por su parte, Durst llevaba mucho tiempo negando el hecho de que estuviera en Los Ángeles en el momento del asesinato de Berman, al igual que testificó durante el proceso que, al llegar a la casa de la mujer, la encontró muerta en el suelo de su propio dormitorio.

El caso su esposa todavía permanece sin resolución. El multimillonario nunca enfrentó cargos relacionados con la desaparición de Kathleen. Sin embargo, un fiscal neoyorquino está dispuesto a formular acusaciones contra Durst por la muerte de su cónyuge, precisa AP, citando a una fuente familiarizada con el asunto que habló bajo condiciones del anonimato.

Circunstancias del asesinato de Berman y otros crímenes

Según los reportes, Berman, amiga del delincuente desde sus tiempos estudiantiles en la Universidad de California, tenía problemas financieros y Durst le concedió 50.000 dólares. La parte acusadora indicó que la mujer quería recibir incluso más dinero, por lo que amenazó al criminal que iba a hablar con la Policía sobre la desaparición de su esposa. Sin embargo, su cuerpo fue hallado el 24 de diciembre de 2000 con un balazo en la nuca, lo que supone que conocía al asesino y por eso este decidió dispararle por la espalda

Para esconderse de los organismos de seguridad, Durst se mudó a Galveston (Texas) y se alojó en una pensión bajo la apariencia de una mujer muda y con el nombre de Dorothy Ciner. Allí conoció a su nuevo vecino, Morris Black, a quien mató y desmembró en septiembre de 2001.

El multimillonario disfrazado fue detenido algunos días después, el 9 de octubre. Desapareció en cuanto lo liberaron tras pagar una fianza, pero fue arrestado por segunda vez el 30 de noviembre, al tratar de robar un sándwich en un supermercado: una acción poco razonable para un hombre que tenía 37.000 dólares en su coche.

La defensa logró rechazar las acusaciones de asesinato, hasta convencer al jurado de que Black amenazaba a Durst con una pistola y este respondió en legítima defensa. Por desaparecer después de salir bajo fianza y por falsear las pruebas al desmembrar y ocultar el cuerpo, recibió una condena de cinco años en prisión y fue puesto en libertad en 2006.

«¿Qué hice? Pues matarlos a todos, por supuesto»

La misteriosa desaparición de Kathleen Durst y la muerte de Susan Berman suscitaron interés mediático sobre la persona de Robert Durst durante mucho tiempo. Basta recordar que en 2002 y 2003 se habían escrito dos exitosos libros sobre el asunto.

Sin embargo, fue en 2010 que se hizo verdaderamente famoso, cuando Andrew Jarecki, director de cine estadounidense, estrenó la película ‘All good things’ (conocida como ‘Todas las cosas buenas’ o ‘Crimen en familia’ en los países hispanohablantes), cuyo guión se basaba libremente en lo que se sabía, o más bien, se suponía de sus crímenes.

Le gustó a Durst. Y entonces contactó a Jarecki, lo que resultó en la grabación de dos largas entrevistas que dieron pie a seis episodios de la serie documental ‘La maldición’.

A pesar de que Robert evitaba confirmar explícitamente su implicación en los dos casos, el cineasta afirma que en el curso del diálogo llegó a estar seguro de que fue Durst quien mató a Kathleen y Susan.

Pero lo más revelador fue la frase inesperada de Robert cuando salía de la sala, sin recordar el micrófono que seguía grabando. «¿Qué hice? Pues matarlos a todos, por supuesto», murmuró.

Además, los creadores del documental encontraron una evidencia que vinculó al culpable con una nota anónima enviada a la Policía que condujo al cuerpo sin vida de Berman. Convencido de que no lo relacionarían con el mensaje, Durst afirmó a los cineastas que «solo el asesino podría haber escrito» el mensaje. Cuando le mostraron dos textos, una carta suya enviada a la víctima un año antes del asesinato y la nota en cuestión, resultó que la escritura era igual en ambos, e incluso tenían el mismo error: Beverley (la ortografía correcta es Beverly) Hills.

El multimillonario fue arrestado de nuevo el 14 de marzo de 2015, un día antes de la trasmisión del último episodio de la serie, donde se presentan sus palabras.

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