Sudamérica gira a la izquierda, pero con marcadas diferencias entre sus líderes

Sudamérica gira a la izquierda, pero con marcadas diferencias entre sus líderes

Sudamérica gira a la izquierda. El hartazgo social por el aumento de la pobreza y la desigualdad —lastres crónicos ahora profundizados por la pandemia— vienen moviendo el péndulo político hacia líderes que promueven cambios más radicales. Tras el triunfo de Gabriel Boric en Chile a fines del año pasado, en 2022 habrá dos elecciones presidenciales que también podrían impulsar a líderes izquierdistas. Gustavo Petro en Colombia y Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil son firmes candidatos para llegar a la presidencia y reemplazar, al igual que en Chile, a mandatarios conservadores. De confirmarse, esa ola se sumaría a las recientes llegadas al poder de Luis Arce en Bolivia y Pedro Castillo en Perú.

Aprender de los errores del chavismo y otras corrientes de izquierda

A simple vista, este viraje a la izquierda parece replicar al proceso transcurrido en la primera década del siglo. Por entonces, la irrupción de líderes que, si bien tenían ideas y prácticas muy diferentes, compartían la adscripción a la izquierda abarcó a buena parte de la región. Desde Ricardo Lagos y Michelle Bachelet en Chile hasta Hugo Chávez en Venezuela, pasando Tabaré Vázquez y José Mujica en Uruguay, Lula en Brasil, Evo Morales en Bolivia y Rafael Correa en Ecuador, los gobiernos de izquierda conformaron una oleada que surgió en respuesta a los pobres resultados obtenidos por los modelos neoliberales que habían predominado en la década del 90. La novedad es que, ya con las lecciones aprendidas del proceso anterior, esta nueva irrupción de la izquierda en el sur del continente promete no repetir viejos errores. “A comienzos de siglo todavía no habíamos tenido la experiencia bolivariana y eso marca una notoria diferencia con el actual proceso”, dice Javier Couso, académico de la Universidad Diego Portales, en Santiago de Chile. “Hay muchas lecciones aprendidas de no solo los gobiernos de Chávez y (Nicolás) Maduro, sino también de las administraciones que estuvieron cerca del chavismo, como las de Correa y Evo Morales”.

Un signo evidente de los nuevos tiempos es el rechazo sin rodeos al modelo chavista que exhiben los líderes izquierdistas emergentes en Sudamérica. Boric, quien asumirá la presidencia de Chile el próximo 11 de marzo, es el dirigente que refleja con mayor claridad ese alejamiento. “Venezuela es una experiencia que ha fracasado y la principal demostración son los 6 millones de venezolanos en diáspora”, dijo en una entrevista con el portal BBC Mundo a fines de enero. Esa dura crítica fue potenciada días después con la designación como futura canciller de Antonia Urrejola, conocida por su oposición al gobierno de Maduro cuando estuvo al frente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en 2021. Más allá de la postura de Boric, el cambio de enfoque de la izquierda sudamericana con relación al chavismo queda todavía más evidenciado con el giro abrupto de líderes que habían coqueteado durante años con el régimen venezolano. El recorrido de Petro, favorito según los sondeos a triunfar en las elecciones presidenciales del 29 de mayo en Colombia, refleja ese cambio de ciclo. Lejos de los tiempos en que se consideraba amigo de Chávez, el ex alcalde de Bogotá emprendió una rápida estrategia de diferenciación que lo llevó a afirmar que “no hay revolución en una rosca que se perpetúa solo para captar rentas petroleras”. Un viraje similar fue protagonizado por Pedro Castillo.

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