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TENSIÓN NUCLEAR: Expertos advierten que Arabia Saudí podría enriquecer uranio bajo el nuevo acuerdo con EE. UU.
Un reciente análisis sobre la propuesta de acuerdo de cooperación nuclear entre Estados Unidos y Arabia Saudí ha encendido las alarmas entre expertos en no proliferación este 20 de febrero de 2026. El punto de mayor controversia es la posibilidad de que el reino árabe obtenga permiso para enriquecer uranio en su propio territorio.
Los detalles clave de esta advertencia son:
El «Estándar de Oro» en Riesgo: Tradicionalmente, Estados Unidos exige el llamado «estándar de oro» en sus acuerdos nucleares civiles (Sección 123), el cual prohíbe explícitamente al país receptor enriquecer uranio o reprocesar combustible gastado. Los expertos advierten que la actual propuesta con Riad podría relajar esta norma.
Capacidad de Enriquecimiento: Arabia Saudí ha insistido durante mucho tiempo en su derecho a explotar sus propios depósitos de uranio y desarrollar el ciclo completo de combustible nuclear como parte de su plan «Vision 2030». Para los críticos, esto otorgaría al país la infraestructura técnica necesaria para una transición rápida hacia un programa militar si así lo decidieran.
Carrera Armamentista Regional: Existe un temor fundado de que permitir el enriquecimiento en suelo saudí desate una carrera armamentista en el Medio Oriente. Si Riad obtiene estas capacidades, otros países de la región podrían exigir condiciones similares, complicando aún más los esfuerzos de contención sobre el programa nuclear de Irán.
La Postura de Washington: La administración estadounidense parece estar sopesando la posibilidad de permitir el enriquecimiento bajo estrictos controles y supervisión de EE. UU. (posiblemente con una planta operada conjuntamente) como moneda de cambio para lograr un acuerdo histórico de normalización diplomática entre Arabia Saudí e Israel.
Vigilancia de la OIEA: Los expertos subrayan que, independientemente del acuerdo bilateral, cualquier avance requerirá que Arabia Saudí firme protocolos de inspección más rigurosos con el Organismo Internacional de Energía Atómica para garantizar que el material no se desvíe hacia fines no pacíficos.
Esta negociación representa uno de los desafíos diplomáticos más delicados para la Casa Blanca en 2026, ya que busca equilibrar las ambiciones energéticas y políticas de un aliado clave con la seguridad nuclear global.

