![]()
TRADICIÓN EN LA PATAGONIA: MÁXIMA ZORREGUIETA LLEGA A ARGENTINA PARA CELEBRAR EL AÑO NUEVO EN BARILOCHE
La reina Máxima de los Países Bajos ha arribado a la Argentina para cumplir con su tradicional visita de fin de año, eligiendo una vez más la serenidad de la Patagonia para recibir el 2026. Acompañada por el rey Guillermo Alejandro y sus tres hijas, las princesas Amalia, Alexia y Ariane, la monarca neerlandesa busca un refugio de privacidad y descanso tras un año de intensa actividad oficial en Europa. La familia real se trasladó de inmediato hacia las afueras de San Carlos de Bariloche, donde poseen una propiedad exclusiva que se ha convertido en su santuario personal durante las festividades decembrinas.
La llegada de la familia real neerlandesa ha generado, como es habitual, un discreto pero estricto operativo de seguridad coordinado entre la Casa Militar argentina y los servicios de protección de los Países Bajos. A pesar de su estatus internacional, Máxima mantiene un perfil extremadamente bajo durante su estancia en el país, limitando sus apariciones públicas a recorridos por senderos de montaña o visitas informales a comercios locales de confianza. Esta conexión con sus raíces argentinas es un pilar fundamental para la reina, quien ha inculcado en sus hijas el aprecio por la cultura y el paisaje del sur del continente.
El destino elegido por los Orange-Nassau es el exclusivo country club Cumelén, ubicado en Villa La Angostura, a pocos kilómetros de Bariloche. Este enclave, rodeado de bosques de coihues y con una vista privilegiada al Lago Nahuel Huapi, ofrece el aislamiento necesario para que la monarca pueda disfrutar de reuniones familiares lejos del protocolo del Palacio Huis ten Bosch. Se espera que durante su estancia se sumen otros miembros de la familia Zorreguieta, consolidando estas vacaciones como el evento anual de reencuentro tras el fallecimiento de los padres de la reina en años anteriores.
Las actividades de la familia real en la zona suelen centrarse en el contacto directo con la naturaleza, incluyendo cabalgatas, caminatas por el bosque y navegación lacustre. Para las princesas, estas visitas representan una oportunidad de practicar su español y fortalecer los lazos con su familia materna en un entorno de libertad que difícilmente encuentran en La Haya. El clima estival de la Patagonia argentina, con sus días largos y temperaturas agradables, ofrece el contraste perfecto al invierno europeo que la familia real ha dejado atrás para este receso vacacional.
A nivel local, la presencia de Máxima Zorreguieta es vista con orgullo y respeto por los residentes de la zona de los lagos, quienes ya están acostumbrados a ver a la «reina argentina» como una vecina más durante esta época. Su visita no solo tiene un componente sentimental, sino que también funciona como una promoción indirecta para el turismo de lujo en la región, posicionando a Bariloche y Villa La Angostura en los radares de la prensa internacional. Los comerciantes locales destacan la sencillez de la monarca, quien suele realizar compras personales de productos regionales y artesanías.
Con la llegada del Año Nuevo, Máxima y su familia brindarán en la intimidad de su residencia patagónica antes de emprender el regreso a los Países Bajos para retomar sus compromisos de Estado en enero. Este viaje anual reafirma que, pese a sus responsabilidades en una de las casas reales más influyentes del mundo, la reina no olvida su origen y encuentra en la inmensidad del sur argentino el equilibrio necesario para iniciar un nuevo ciclo. La Patagonia, con su silencio y su belleza indómita, vuelve a ser el escenario del descanso de la monarca que supo conquistar el corazón de los neerlandeses.

