Trump se lleva de la residencia de su embajador en Francia tres obras de arte que resultan ser réplicas

Trump se lleva de la residencia de su embajador en Francia tres obras de arte que resultan ser réplicas

El presidente de EE.UU., Donald Trump, se llevó a la Casa Blanca una serie de objetos de arte que se encontraban en la residencia del embajador estadounidense en Francia, informa Bloomberg.

Según se detalla ahora, los hechos tuvieron lugar en noviembre de 2018, cuando el mandatario visitó París para participar en la conmemoración de los 100 años del final de la Primera Guerra Mundial. Durante su estancia en la capital francesa, Trump se hospedó en el Hotel de Pontalba, que desde 1948 es propiedad de EE.UU. Allí vio un retrato y un busto de Benjamín Franklin, creados a finales del siglo XVIII por Joseph Duplessis y Jean-Antoine Houdon, respectivamente, además de una colección de figurillas de personajes míticos griegos, presuntamente del siglo XVII. Insistió en llevarse todas estas obras consigo a Washington.

Según reportaron a Bloomberg varias personas familiarizadas con el asunto, la embajadora, Jamie McCourt, se sorprendió pero no se opuso a la decisión del presidente, quien bromeó diciendo que los objetos regresarían a París «en seis años», cuando terminará su posible segundo mandato.

Conforme a las fuentes de Bloomberg, inicialmente las obras estaban evaluadas en unos 750.000 dólares. No obstante, posteriormente se supo que no eran lo que parecían. Así, tras el regreso de Trump a Washington, los curadores de arte de la Casa Blanca descubrieron que tanto el busto como el retrato de Franklin eran réplicas. Además, la marchante de arte Patricia Wengraf confirmó a Bloomberg que las figurillas fueron creadas por el escultor italiano Luigi Avolio a inicios del siglo XX.

Tras conocerse esos hechos, la Galería Nacional de Retratos de EE.UU. prestó el lienzo original de Franklin, que ahora está en la oficina oval de la Casa Blanca. En cuanto al busto, Trump habría afirmado que le gustó más que el original.

La legalidad de esa transferencia de obras provocó, al parecer, un intenso intercambio de correos electrónicos entre empleados del Departamento de Estado y la Casa Blanca. No obstante, en un comentario a Bloomberg desde la residencia del presidente se sostuvo que fue realizada conforme a la ley.

«El presidente devolvió a EE.UU. estas hermosas piezas históricas, que pertenecen al pueblo estadounidense, para exhibirlas prominentemente en la Casa Blanca», indica un comunicado oficial citado por el diario.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *