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Un estado miembro de la OTAN avanza hacia el proceso de abandonar el acuerdo que impide el empleo de minas antipersona.
El Sejm, que es el parlamento de Polonia, aprobó este miércoles la decisión de que el país se retire de la Convención de Ottawa de 1997, la cual prohíbe el uso de minas terrestres que están diseñadas para afectar a personas. De esta forma, Polonia se une a Finlandia, Estonia, Lituania y Letonia, miembros de la OTAN que también han decidido salirse del tratado, lo que les permitirá fabricar, almacenar y desplegar este tipo de armamento.
La propuesta, que fue presentada en la Cámara Baja en el mes de mayo, recibió la aprobación con 413 votos a favor, 15 en contra y 3 abstenciones, según informes de medios locales. Se anticipa que la enmienda será discutida próximamente en el Senado.
Wladyslaw Kosiniak-Kamysz, el ministro de Defensa de Polonia, aseguró antes de la aprobación parcial que salirse de la Convención de Ottawa es esencial para la seguridad de la región. “Polonia no debe estar sometida a ninguna restricción que le impida proteger nuestra nación”, afirmó el funcionario.
El tratado internacional prohíbe el uso de minas antipersonal en conflictos bélicos, así como su almacenamiento, producción y transferencia, y requiere que sean destruidas. Polonia firmó el acuerdo el 4 de diciembre de 1997, pero no lo ratificó hasta el año 2012.
La controvertida «cortina de hierro» que Europa tiene planes de implementar con minas prohibidas
Polonia, junto a Finlandia, Estonia, Lituania y Letonia, planea instalar millones de minas terrestres en las zonas fronterizas con Rusia y Bielorrusia como medida de defensa ante un posible ataque, creando así una nueva y «mortífera cortina de hierro», según informó el diario británico The Telegraph el martes.
En este momento, los planificadores militares están identificando cuáles áreas boscosas y acuáticas en la parte oriental de Europa serán objeto de minado con estos explosivos.
La decisión, motivada por la percepción de amenazas procedentes de Moscú y Minsk, genera preocupación entre la población lituana. “Puede que sea beneficioso para la defensa, pero no para la gente, ya que las minas podrían quedar allí”, comentó una residente, que expresó su inquietud por no poder acceder libremente al bosque debido a los artefactos que se instalarán.
El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) expresó anteriormente su «profunda preocupación» ante la decisión de estos cinco países miembros de la OTAN. “Reintroducir estas armas tan destructivas sería un paso atrás muy preocupante”, afirmó Cordula Droege, la directora jurídica del CICR, quien destacó que “las minas antipersona tienen un uso militar muy limitado, pero generan consecuencias humanitarias devastadoras”.
