«Un momento crucial y latinoamericanista»: Ecuador conmemora el Bicentenario de la Batalla de Pichincha

«Un momento crucial y latinoamericanista»: Ecuador conmemora el Bicentenario de la Batalla de Pichincha

La gesta, opina el analista político e historiador ecuatoriano Juan Paz y Miño, permitió «concluir con éxito» el proceso de la independencia que había iniciado la Revolución de Quito del 10 de agosto de 1809.

Este martes 24 de mayo, los ecuatorianos conmemoran 200 años de la Batalla de Pichincha, ocurrida en 1822. Un evento que selló la definitiva independencia del territorio que hoy es Ecuador.

«Es una oportunidad para recordar nuestro origen como nación, y para resaltar el rol que cumplimos todos, en el desarrollo del país que seguimos construyendo desde hace dos siglos», dijo en marzo pasado el presidente de Ecuador, Guillermo Lasso.

Con motivo de este bicentenario, tanto el Gobierno nacional como el Municipio de Quito establecieron una agenda de festejos.

Desde el Ejecutivo se prepararon alrededor de 100 actividades de carácter educativo, artístico, recorridos turísticos, eventos culturales, cabalgatas militares y mucho más.

De igual forma, la alcaldía capitalina preparó más de 300 actividades, que se han venido desarrollando con anterioridad.

Entre los eventos destacan tres conciertos, denominados «El bicentenario se toma la ciudad», que se harán en el norte, centro y sur de Quito. 

Concluir el proceso de independencia

La batalla, que se libró en las faldas del volcán Pichincha, a más de 3.000 metros sobre el nivel del mar, permitió «concluir con éxito» el proceso de la independencia que había iniciado la Revolución de Quito del 10 de agosto de 1809, opina el analista político e historiador ecuatoriano Juan Paz y Miño.

Firma de la capitulación entre los representantes de las victoriosas tropas patriotas y las españolas derrotadasAntonio Salas

«Fue un proceso complejo, desde el autonomismo todavía con fidelidad al Rey de los primeros momentos, hasta librar la batalla decisiva», añade Paz y Miño.

Este historiador considera que la gesta heroica fue, además, un momento crucial y latinoamericanista, porque en esa batalla participaron soldados que venían de Venezuela, Colombia, Perú, Bolivia, Argentina, así como algunos oficiales europeos que se sumaron a los patriotas.

En efecto, en la Batalla de Pichincha el ejército independentista estuvo al mando del venezolano Antonio José de Sucre, derrotando a las tropas de la corona española, al mando del general Melchor de Aymerich.

Más avances en Suramérica

Paz y Miño señala que gracias al triunfo en Pichincha, fue posible organizar la liberación del Perú y de Bolivia, que se cumplió con las batallas de Junín y Ayacucho en 1824.

«Así quedó definitivamente liberada Sudamérica», subraya el historiador.

Agrega que, desde la perspectiva histórica general, el proceso de independencia de América Latina es un acontecimiento de enorme significado universal, pues «fue la región que, por primera vez, rompió con el coloniaje europeo, en los albores del sistema capitalista.

Gracias a esa lucha anticolonialista, pudieron fundarse las distintas repúblicas latinoamericanas».

«Libertad, independencia, soberanía»

Paz y Miño destaca que en el proceso independentista surgieron los conceptos fundamentales de la vida contemporánea del Ecuador, como «libertad, independencia, soberanía, dignidad, republicanismos, constitucionalista, democracia».

«Son ideales que en el tiempo presente deben concretarse, en correspondencia con las circunstancias históricas en las que vivimos», enfatizó.

Para el analista es necesario seguir recordando la gesta heroica de Pichincha y que las nuevas generaciones retomen los ideales de los independentistas, puesto que, después de 200 años, aún «quedan tareas pendientes para superar a las fuerzas opuestas a un mundo mejor y nuevo».

«Recordar la lucha anticolonialista, comprender su significado histórico y, sobre todo, comprender los límites de ese proceso, que no logró hacer una transformación social duradera y que librara a los sectores populares de la opresión, demanda de las nuevas generaciones que retomen los ideales de los próceres y patriotas de la época independentista para volverlos una realidad efectivamente social en el presente», comenta.

Ese pasado, dice, tomando en cuenta el presente y la mirada hacia el futuro, es la «luz necesaria» para cambiar la vida de los países de la región y «construir sociedades basadas en la igualdad, la democracia de los pueblos, el internacionalismo latinoamericanista de paz y dignidad». 

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