Volar, un sueño que casi se hace realidad

Volar… no hay que haber vivido los inicios de la humanidad para saber que en lo más recóndito de los primeros seres que poblaron la tierra siempre existió el deseo que continúa perpetuándose en quienes viven hoy de desplegar sus alas cual pájaro y alcanzar nubes.

La humanidad y sus afanes de lograr todo lo que se proponen, avanzando siglos tras siglos, años tras años y día por día, resultaron en 1903 en una hazaña de madera que en el día de hoy brilla en acero y se aferra de cerca a la humana realidad de lo que es volar.

Construido en madera de abeto y fresno con alas de tela de muselina, el primer experimento de un avión fue hace más de 100 años en Ohio, Estados Unidos, por los hermanos Wright, sin embargo no tardó mucho tiempo para que en República Dominicana se hiciera eco de la proeza y despertara el interés de un entregado joven ingeniero civil, en la mención de mecánica.

Los datos de la historia no son muy certeros, pero los detalles son claros al especificar porqué es considerado Zoilo Hermógenes el pionero de la aviación dominicana.

Los primeros pasos Los archivos recuerdan a Zoilo como un joven de mundo, con múltiples viajes que le habían permitido conocer, antes de que fuera creada la primera nave voladora, como era todo fuera de las áreas limítrofes del país y cultivaron sueños en él que se materializaron mucho después.

Por las fechas de 1909 “Mogito”, como le conocían sus cercanos, inspirado en el modelo del par de hermanos estadounidenses, comenzó a darle forma a su propio proyecto aeronáutico llamado “Poliplano” y cuya única intención prima, más que la optimización en las fallas que tuvieron los primeros proyectos, era volar.

Los documentos históricos inconclusos no reflejan para cuando el pionero terminó de darle forma al plano de su modelo, no obstante parece ser que para 1911 el artefacto ya había sido construido y fue exhibido en la Feria Aeronáutica de New York.

¿Voló o no voló? es una pregunta que a día de hoy continúa sin respuesta con respecto al Poliplano, lo que sí es un hecho es que fue un éxito que estaba destinado a participar en la Feria Aeronáutica de New York, que por razones de época no llegó a realizarse, por lo que los entendidos suponen que el primer ave fabricada por manos humanas por y para utilizarlas ellos mismo, que sobrevoló por República Dominicana fue la de Zoilo.

Nacimiento de la aviación militar
Varias fuentes registran que nuestra nación se convirtió en un “importante destino de pilotos y aviadores para hacer demostraciones de sus habilidades aéreas” y que esto mantenía en vilo a la población que pululaba al junto de la necesidad de satisfacer el creciente interés por esta práctica, por lo que el periodico Listín Diario organizó una “fiesta de la aviación” a celebrarse en Santo Domingo por la Curtiss Aeroplane Company con una suscripción de RD$1,143.

Uno de los primeros vuelos sobre tierra dominicana lo emprendió el aviador conocido por la prensa como Schueppaus el 1ero de julio de 1912.

Para esa época, a los alrededores de la ciudad de San Pedro de Macorís, se construyó la primera pista de aterrizaje, en donde inició a operar por primera vez una aerolínea panamericana. Además, empezaron a aterrizar en el Río Higuamo los primeros hidroaviones y aeronaves anfibias que surcaban los cielos dominicanos.

Entre hitos históricos y aplausos por los éxitos alcanzados año tras año en la aviación civil dominicana, como el nacimiento en Barahona de West Indian Aerial Express, la primera aerolínea considerada dominicana; en 1930 el gobierno, durante la dictadura de Rafael Leonidas Trujillo, dió los primeros pasos para la organización de la Fuerza Aérea Dominicana, enviando un grupo de oficiales y alistados a formarse como pilotos aviadores y mecánicos de aviación a la Escuela de Aviación Columbia de La Habana, Cuba; que terminó creándose en 1932 bajo el nombre “Arma de Aviación”, adscrita al Ejército Nacional.

El Vuelo Panamericano
El 12 de noviembre de 1937 es una de las fechas más emblemáticas de la historia de los vuelos en el mundo, es cuando inició el “Vuelo Panamericano”.

Las turbinas de los cuatro aviones participantes, tres de ellos cubanos y denominados con los nombres de las carabelas de Cristóbal Colón (La Niña, La Pinta y La Santa María), y un último dominicano llamado “Colón”, se encendieron en el entonces aeródromo de Miraflores siendo pilotados por miembros de ambos ejército que se desplegaron en un espectáculo aéreo por los cielos de América.

El recorrido emprendió por Puerto Rico, Venezuela, Trinidad y Tobago, Holanda, Brasil, Uruguay, Argentina, Chile, Bolivia, Perú y, por último, Colombia, que fue el país protagonista de un desenlace fatal en el que se accidentaron las tres aeronaves cubanas, regresando solamente el Colón que a día de hoy se encuentra en exhibición en la Base Aérea de San Isidro.

Hasta hoy
A partir del año 2006 la República Dominicana logró méritos importantes en materia aérea como la presidencia de la Comisión Latinoamericana de Aviación Civil (CLAC), durante el 2010- 2012 y obtuvo un puesto como Miembro del Consejo de la Organización de Aviación Civil Internacional, en el 2013.

Además, en ese mismo año se promulgó la Ley No.67-13, la cual modifica la Ley No.491- 06, exhibiendo mayor apego con los objetivos del Estado dominicano.

En el año 2014 se estableció el “Reglamento para la Expedición de las Licencias de Consignatarios de Aeronaves de Operadores Aéreos Extranjeros en Vuelos No Regulares o Charters” y la Expedición del “Certificado de Agente de Asistencia en Tierra”

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