El brote de ébola en RD Congo que aún no está controlado

El brote de ébola en RD Congo que aún no está controlado

En la República Democrática del Congo la autopista se llama río Congo. Su cauce es la principal vía de comunicación y une dos de las ciudades más grandes del país: Kinshasha, la capital, y Kisingani. Entre los más de 1.600 kilómetros de extensión de agua que separan estas dos ciudades y muy cerca de la frontera con el Congo se encuentra la localidad de Mbandaka, una ciudad de más de 1,2 millones de habitantes que el ébola ha situado en el mapa de la comunidad internacional.

La semana pasada las autoridades del país confirmaban que el brote de ébola declarado el 8 de mayo de 2018 en la población rural de Bikoro se había desplazado hacia Mbandaka, tres horas al norte del epicentro. En estos 25 días, el Ministerio de Sanidad ha confirmado 54 casos y 25 muertes en tres poblaciones diferentes: Mbandaka, Bikoro y Iboko.

Entorno urbano a orillas del río

A pesar de la amplia experiencia de la RD Congo con la enfermedad -es el noveno brote desde que en 1976 se registró el primer caso- esta solo es la segunda vez que el país lucha contra la epidemia desde un entorno urbano. Luis Encinas, experto en el virus del ébola y coordinador de emergencias de Médicos Sin Fronteras en el centro de Bikoro, explica que al producirse en una ciudad que además está conectada por el río, la estrategia y el abordaje del problema son diferentes.

Mbandaka no solo está a la orilla del río Congo sino que queda muy cerca de la desembocadura con el río Ubangui, otra de las principales vías de comunicación del país. “Es un riesgo que se tiene que tener en cuenta para la evolución de la epidemia: esto puede tener un impacto enorme si mañana llega a otra ciudad más importante”. E insiste: “No es que sea alarmista, simplemente hay que ir con mucha cautela y estar preparados para el peor caso”.

A pesar de reconocer la importancia del río como una de las posibles vías de propagación, Encinas destaca que “no se trata de una situación como la del 2014 donde el fácil cruce de fronteras propició la expansión de la epidemia entre varios países”. Se refiere al brote de África Occidental que afectó principalmente a Guinea, Liberia y Sierra Leona y que tras dos años de epidemia enfermó a 28.610 personas y causó 11.308 muertes. La diferencia respecto a entonces es que las autoridades congoleñas tienen experiencia en el tratamiento de la enfermedad. “Saben que esto es importante y es prioritario, porque no se trata solo de conocer el protocolo sino de disponer del material adecuado para luchar en términos preventivos”, insiste.

Desde que el día 8 de mayo se pusieron en marcha los mecanismos de erradicación de la enfermedad, las autoridades sanitarias trabajan en base a seis pilares: aislamiento de los casos -sean confirmados o no-, creación de laboratorios descentralizados más cerca del epicentro, investigación activa y proactiva, seguimiento cotidiano de todos los casos de contacto – personas que han interactuado con algún enfermo confirmado-, sensibilizar e informar a la población y asegurar que el funeral se haga de forma respetuosa y protocolaria.

Vacuna experimental

Más allá de los pilares ordinarios, en esta ocasión el equipo sanitario dispone de una herramienta complementaria: una vacuna experimental del ébola que ya se empezó a poner en práctica a finales del brote en África Occidental. Por ahora, se aplica de forma gratuita y voluntaria a los profesionales que se encuentran a primera línea de lucha -enfermeros, médicos, investigadores, guías espirituales, conductores de motos-ambulancia, religiosos, pacientes severos, etc. y a las personas que han entrado en contacto con algún enfermo, aproximadamente entre 90 y 120 por cada caso confirmado.

A pesar de que el escenario está más situado que hace unas semanas, Luis Encinas defiende que todavía no tienen la perfecta radiografía de cómo está la epidemia, ya que no se puede confirmar que todas las personas que han tenido contacto con un enfermo estén vigilados de forma protocolaria -dos veces por día-. “Por ahora la situación no está controlada, se está mejorando y poniendo medios”. Vuelve a insistir: “Pero por ahora no, no está bajo control”.

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